Monsieur Sarkozy tiene un hijo rapero

Sin el consentimiento de su padre, Pierre Sarkozy hizo una carrera clandestina como rapero y DJ, y ahora que su padre es expresidente, decidió lanzarse como músico y modelo.
Monsieur Sarkozy tiene un hijo rapero

Durante algún tiempo fue considerado la oveja negra de la familia porque, en lugar de seguir los pasos de su padre en la política, el hijo mayor de Nicolás Sarkozy prefirió rodearse de raperos mientras terminaba sus estudios en Sainte-Croix de Neuilly y en el prestigioso Liceo Pasteur, lugares reservados para familias pudientes. Algunos aseguran que esta rebeldía se originó en la distante relación con su papá, luego de la separación de sus padres cuando apenas completaba los cuatro años de edad. 

Lo cierto es que desde su infancia Pierre Sarkozy se inclinó por el souly el funk, y se fijó en artistas norteamericanos de los años setenta. Cuando tenía nueve años, ya hacía mezclas en casete con el French House de Daft Punk, Étienne y Alex Gopher, y se las regalaba a sus amigos. Su padre, mientras tanto, empezaba a descollar en la política local al lograr un cupo como diputado en la Asamblea Nacional al amparo del líder Jacques Chirac, convertirse más tarde en líder de una coalición de partidos conservadores y, más adelante, en ministro de Presupuesto. 

Pero los caminos de padre e hijo se distanciarían aún más. Mientras estudiaba de intercambio en Atlanta, Estados Unidos, Pierre conoció de cerca el mundo subterráneo del hip hop. Tenía 14 años. “Volví a París con pantalones anchos y el do rag (pañoleta de rapero) y un montón de amigos de la escuela dispuestos a formar una banda”. Ya en su ciudad, se hizo amigo de negros y árabes a los que invitaba a un apartamento que su padre le había destinado para que siguiera sus aficiones sin interferir su carrera política. Pero a la banda no le fue tan bien, así que prefirió explorar con la musicalización y volver a las mezclas. 

Nicolás Sarkozy, mientras tanto, se afianzaba con su filosofía de mano dura como ministro del Interior. Incluso, durante los disturbios de 2005, propiciados por masas de jóvenes inconformes, llegó a llamar “basura social” a los inmigrantes y amenazó con barrerlos con chorros de agua de alta presión. Semejante discurso de orden y seguridad le granjeó la enemistad de varios sectores, entre ellos, los raperos.Pierre quería seguir su carrera como músico y DJ y siempre tuvo claro que su papá no lo apoyaría. De hecho, algún día el muchacho confesó en una entrevista que cuando Sarkozy se enteró de sus intenciones le advirtió que no le daría un solo centavo para seguir su afición. “Prefiero ser un músico sin futuro que un brillante abogado”, sentenció el delfín. 

No fue fácil para este chico blanco, de larga cabellera y educado en las más prestigiosas escuelas francesas, mezclarse con raperos inmigrantes, así que optó por esconder su origen, para ganarse, con su talento, el respeto de los músicos. ¡Y lo logró! Adoptó “Mosey” como su  nombre artístico y se coló en ese mundo cerrado del hip hop. Solo el 16 de mayo de 2007, cuando Sarkozy se posesionó como presidente de Francia, sus amigos raperos se enteraron a través de las pantallas de televisión de que aquel francés talentoso que nunca hablaba de su familia, era hijo del nuevo presidente. 

Como ya se había ganado un lugar entre la élite del hip hop, a Pierre le quedó más fácil seguir su carrera. Fascinado con la tras escena, se encaminó por la producción de músicos aficionados y terminó tentado por ser DJ. Hace cuatro años se fue a Ibiza a probar y desde ese momento no ha parado. Ha “pinchado” en las mejores discotecas del mundo, ha viajado de São Paulo a Kiev y lo han invitado a decenas de fiestas privadas, incluso las de MTV. Hace un par de semanas decidió hacerlo en Francia y nada menos que en el Club Queen, uno de los más famosos de los Campos Elíseos. 

El joven músico confesó que no se sentía cómodo tocando en su país mientras su padre era presidente. “Yo quería primero demostrar mi valor fuera de Francia. Ahora puedo hacerlo aquí, ya le demostré a la gente que soy bueno en lo que hago”. Estas declaraciones se publicaron en Mr. Porter, una página digital de moda masculina, en la que Pierre posó con prendas de Yves Saint Laurent, Lanvin, Jil Sander, Dolce & Gabbana y Gucci. Lo llamaron el “ángel rebelde” y exaltaron su condición de ícono de moda elegante y casual, acrecentando la idea de que es uno de los solteros más cotizados de su país. 

Su estilo contrasta con el de su hermano menor, Jean (con quien tiene un enorme parecido físico), que quiso seguir los pasos de su padre y levantó una tormenta política cuando el entonces presidente francés le dio un empujoncito para ser nombrado, a los 23 años, presidente de la comuna Hautes Senne. Pierre, alejado de las intrigas del poder, prefiere hablar de moda: “Mis íconos son Michael J. Fox, en Regreso al futuro, y Johnny Depp, en 21 Jump Street”. No en vano muchos han  empezado a decir que le surgió una fuerte competencia a Carla Bruni, ahí mismo, en el seno de la familia Sarkozy.  

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