Fernando Pinto: el escultor enamorado de la piedra

La obra en piedra en pequeño formato del escultor bumangués se exhibe en La Cometa hasta el 15 de septiembre.
Fernando Pinto: el escultor enamorado de la piedra

Todo artista espera que le suene la flauta. Y este año le ha sonado a Fernando Pinto; su escultura Espejos del cielo acaba de ganar la Bienal Internacional de Chaco, Argentina. Entre doce escultores de todo el mundo, este artista de 37 años convenció al jurado, conformado por el chileno Vicente Gajardo, el venezolano Carlos Medina y el costarricense Carlos Poveda, de que su obra era la mejor. “A todos los participantes nos dieron mármol travertino, una caja de herramientas y una semana de plazo. Trabajamos en público; les mostramos cómo una piedra se puede convertir en una escultura a gran escala. Fue una actividad realizada alaire libre”, reveló a CROMOS.

Son pocos los escultores que trabajan sobre piedra. En Colombia, Pinto es uno de los más destacados entre un puñado de artistas en ciernes. “Algunos académicos me preguntan ¿Qué haces con la piedra en el siglo XXI si hay resinas? La tendencia a conceptualizar el arte ha hecho que la piedra desaparezca”, sostuvo. Pinto inició sus estudios en la Universidad de los Andes. Luego armó maletas para irse a Europa. Pasquale Martini y Cesare Riva, dos escultores italianos, fueron sus maestros. “Cuando empecé a trabajar con la piedra el flechazo fue inmediato. Me enamoró el olor, el trabajo como de carpintero”.

Una década en el extranjero es la razón principal por la que apenas es conocido en Colombia. Su trabajo ha tenido repercusión en Asia. En China se pueden apreciar La casa de los espíritus del bosque y La puerta, dos de sus obras más citadas por los críticos. En varias ocasiones ha sido invitado por el gigante asiático para que erija esculturas en ciudades como Hualien y Hsinchu. “Es muy raro que te elijan siendo tan joven. Cuando les gusta tu obra, te llaman de nuevo. Es distinto trabajar con ellos porque montan un cerco en el que ponen un gran compresor de aire, piedras y lo que uno necesite. Transportar una obra de tres toneladas a otro país sale muy costoso”, dijo. Una de sus claves es la radiestesia (sensibilidad para encontrar lugares de poder). Antes de calzarse los guantes y el overol se sienta a meditar y, donde su mente trabaje mejor, elabora sus esculturas. Sin embargo, la muestra que actualmente exhibe en la galería La Cometa, “Adivinaroria” no es de gran tamaño. “Nació como un intento por plasmar el afán de la sociedad por lo que sucederá”.

“Adivinatoria” ya estuvo en Bucaramanga y la idea es que pasee por el resto de Colombia. El público y los coleccionistas tienen la palabra para corroborar su talento.

Temas relacionados