Carlos Ponce "La voz no basta para triunfar"

A los 40 años, sus retos van más allá del canto y la actuación. Además de presentar Idol Kids Puerto Rico, conduce La voz, el programa que ha sido un éxito en 35 países  y hoy cautiva a los colombianos.
Carlos Ponce "La voz no basta para triunfar"

A Carlos Ponce le gustan las motos desde que era un niño, pero solo desde hace muy poco ha podido darse el lujo de comprarlas. Su última adquisición es un ejemplar, fabricado por Harley Davidson y Thunder Mountain, de la colección especial hecha para la NASCAR. “Fabricaron 60, una por cada piloto. Yo tengo la número 42, es decir, la de Juan Pablo Montoya. Solo me falta encontrármelo para que me regale una firmita”.

Por estos días esa no es la única relación del puertorriqueño con Colombia. Desde el pasado primero de octubre aparece en televisión como presentador de La voz Colombia, del canal Caracol, un programa de concurso que ha arrasado en sintonía en todos los países donde se ha producido: desde Holanda, creadora del formato original, hasta la ignota Albania, pasando por Australia, Alemania, España, Argentina, México, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Corea del Sur, Indonesia y, por supuesto, Estados Unidos. Incluso Arabia Saudita está a punto de estrenar su propia versión, al igual que Inglaterra. Son cerca de 40 países los que le han apostado al formato y Colombia, donde los concursos musicales causan una especial expectativa, no podía ser la excepción.

Carlos Ponce es el presentador de La voz Colombia y aunque el despliegue de su talento como animador se verá en todo su esplendor cuando comiencen las emisiones en directo, en los estudios de grabación de las eliminatorias ya ha causado conmoción en el canal. Todos quieren tomarse una foto con él, registrar el encuentro con el carismático cantautor cuya versatilidad también le ha dado para ser galán de telenovela, actor de cine, productor musical y, claro, presentador de televisión, no solo en programas de concurso, también en certámenes como Miss Universo.

Nació en Puerto Rico en 1972, pero a los 13 años se instaló en Estados Unidos, de suerte que Ponce es el típico latino estadounidense a quien no le han faltado las críticas acerca de no manejar bien el español. “Llevo 30 años viviendo en Estados Unidos y nací en un territorio estadounidense, en Puerto Rico, entonces también tengo la ciudadanía. Es curioso, yo defiendo mucho mi idioma, pero realmente soy bicultural. A veces no encuentro la palabra en español, a lo mejor nunca me la enseñaron. Uno pierde algunas cositas. Yo no aprendí bien el lenguaje natal, no tenía lecciones formales de gramática, así que tengo que esforzarme por cuidar eso muy bien”.

Está visto que esto no ha sido un obstáculo. Por el contrario, es su gran ventaja. Así como ha presentado cuatro veces Miss Universo en español, también ha trabajado en Estados Unidos para programas como Entertainment Tonight, donde ha entrevistado a estrellas de la talla de Will Smith, Angelina Jolie y Oliver Stone. La combinación de culturas le permite foguearse igual de bien en los dos ámbitos, tanto que entre sus proyectos se encuentra una comedia cinematográfica, de la que es productor, que mezcla este tipo de conflictos culturales.

Ponce se desenvuelve muy bien en las diferentes facetas del mundo del espectáculo, pero entre todas sus pasiones sobresale la música. Es un compositor de tiempo completo. “Es lo que nunca dejo de hacer. A veces dejo de actuar, a veces hago un alto en mi oficio de presentador, pero siempre estoy componiendo. Me encanta. Lo hago en la casa, en el avión, en todas partes. Me ayuda con el estrés. Yo no cargo diarios ni biografías, pero lo pongo todo en letras y melodías. Ahora mismo tengo 300 canciones inéditas”.

Casi todos sus proyectos tienen que ver con la música. Si protagoniza una novela, él se encarga de componer y cantar el tema principal; y si se le mide a la presentación, la mayoría de los programas se relacionan con la música. Como Protagonistas de la música, en Chile, en 2002; como Idol Kids Puerto Rico, que presenta en la actualidad y que le ha tocado alternar con La voz Colombia, que ahora le quita buena parte de su tiempo y que, sin embargo, lo tiene entusiasmadísimo.

“Me encanta que una persona tenga la oportunidad de escoger quién va a ser su entrenador. Me fascina esa dinámica. Qué bonito es ver a Montaner y a Vives suplicándole a Don-acabo-de-llegar que lo escoja a él. El ambiente se pone tenso y se botan comentarios, unos cómicos y otros no tanto”.

El gran secreto de La voz ha sido, justamente, que los entrenadores se disputan a los concursantes sin que medie la apariencia física. “Es un concurso serio –dice Juan Esteban Sampedro, gerente de entretenimiento del canal Caracol– y, por eso, los entrenadores aceptaron de buena gana. Saben que lo que está en juego es realmente el talento de los concursantes y la experiencia de ellos para volverlos aún mejor”.

Ponce no puede estar más de acuerdo: “Los televidentes se van a emocionar. Yo he estado en varios de estos programas, he ido a muchos, y los productores tienen que usar los elementos de las malas audiciones para contrarrestar el hecho de que no hay suficiente talento. En cambio aquí, en Colombia, hay de sobra, puedes hacer tres temporadas al año y todavía no se va a agotar el talento. Es impresionante. Me he sorprendido mucho, y de quien menos te lo esperas, que es lo más interesante. De pronto ves una pulguita con una voz que uno se pregunta ¿de dónde le sale?”.

Sin embargo, la experiencia le ha indicado a Carlos Ponce que, si bien la voz es fundamental para llamar la atención, hay variables impredecibles que son las que sentencian el triunfo más allá de las salas de concurso, en la calle, donde realmente se mide la aceptación de la estrella. “Te voy a ser sincero: una buena voz no es suficiente para triunfar. En lo que ayuda La voz es en que tú, como persona, como cantante y participante, estás siendo juzgado por tu instrumento, por tu voz. Te están buscando por lo que tú puedes dar. El público tiene la oportunidad de ver eso en ti sin que haya intermediarios, sin que te digan que te falta carita o expresión corporal. Es el público el que te dice si sigues o no. Pero, dicho eso, hay que ser completamente honestos.  Con este programa tienes la plataforma, tienes cuatro personas que están volteándose o no volteándose, refiriéndose a su gusto personal. Pero tienes una plataforma nacional en la que te ve gente que puede ser fanática tuya. Puedes formar una carrera o puedes no lograrlo. En la inmensa mayoría de estos programas, no son los ganadores los que terminan formando una carrera; empezando por las figuras más grandes de la música en inglés, como Christina Aguilera, Justin Timberlake, Britney Spears. Ninguno ganó su competencia de voz, pero hoy tienen una gran carrera. Los más fuertes de American Idol, también: el segundo y el tercer lugar han tenido más éxito. Jennifer Hudson no ganó, pero salió de ahí y se ganó un Óscar. Ahí lo tienes. Los segundos, los terceros, los cuartos lugares tienen más éxito porque a lo mejor los primeros lugares ya están amarrados en el momento que salen y ya tienen un sello discográfico que les dice cómo tiene que ser”.

Él mismo ha tenido que experimentarlo en su propia carrera como cantante. De hecho, su composición favorita, Nalgadas de Sabina, habla un poco de esa frustración con la industria musical:

La vida te da nalgadasNo seas parte del montónSi tu disquera quiere un tema comercialQue prendan la televisión.

“Hubo un momento en el que me molestaba mucho que los sencillos, aunque son buenos y por eso los incluí en mi disco, no fueran verdaderamente parte de mi esencia. Era como un engaño, porque hay oportunismo, gente que toma decisiones que no son lo mejor para el artista y el proyecto. Te brindan apoyo y patrocinio, pero con condiciones. No depende de ti triunfar. Y así no se vale. Es frustrante. Yo tuve un sueño que me decía: ‘Haz lo que tú quieras’. Y lo hice”.

En el caso de La voz Colombia, aún falta mucho para que los ganadores tengan que enfrentarse, como cualquier otro artista honesto consigo mismo, a la dicotomía de ser genuino o ceder a los intereses de la industria discográfica. Por ahora están al aire los sueños de decenas de cantantes con voces prodigiosas que buscan una oportunidad para hacerse escuchar y contar con el entrenamiento de verdaderos profesionales, todos ellos curtidos en el arte de conservar su esencia por encima de las expectativas empresariales. Están al aire los sueños de ellos y de los televidentes, siempre ávidos de ser testigos del surgimiento de nuevas estrellas. Y eso ya es suficiente.

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