Carolina Ramírez regresa al teatro

La actriz reconocida por producciones como La hija del mariachi, La Pola y ahora El Capo, llega al teatro como Laura, la psicóloga de “Palabras encadenadas”.
Carolina Ramírez regresa al teatro

La actriz caleña de 29 años Carolina Ramírez llega a La Casa del Teatro Nacional para ser, junto al director y actor español Manuel Navarro, la protagonista de la obra teatral “Palabras encadenadas”. Cromos.com.co entró a su camerino para descubrir la cotidianidad de una actriz joven pero experimentada.

Carolina empieza su noche arreglándose el pelo. Un poco de volumen para darle relevancia a su negra cabellera. Últimamente sus días son muy agitados, “madrugo todos los días para ir a grabar El Capo, de ahí me voy para la casa y más o menos a las siete de la noche llego al teatro, estoy un poco a las carreras pero ya en la recta final del Capo, entonces es lo que siempre toca hacer cuando uno termina un proyecto”, expresa.

Este momento en el que experimenta la transición directa de la televisión al teatro le sirve para reflexionar sobre las diferencias entre estos dos formatos, “el lenguaje y el tiempo son las diferencias más grandes, pues mientras en televisión te demoras 12 horas esperando, grabando y repitiendo las escenas, en teatro permaneces solo el tiempo que dura la obra, en este caso una hora y media”.

Después del arreglo del pelo es el turno del maquillaje. Por lo general lo hace otra persona pero esta vez debe hacerlo sola, así que abre su kit de brochas, escoge la más adecuada y empieza por sus ojos que brillan de emoción. Afirma que trabajar al lado de una “amnistía teatral” como Manuel Navarro, la fortalece como actriz.

Su preparación para este papel empezó con la lectura profunda de la obra. Cuatro meses repasando línea por línea le permitió primero aprendérselo de memoria, luego confiar en su compañero y decir: “la obra está lista para ser estrenada”. Carolina define la obra como un partido de fútbol, en donde se están pasando constantemente la pelota con Manuel Navarro.

A pesar de que los nervios son su lucha constante no hace nada para contrarrestarlos, simplemente cierra los ojos y avanza pues al entrar al escenario, se le olvida todo, el frío, el hambre, el dolor.

A la hora de actuar para ella todo es perfecto. Reitera que no hay otra cosa le guste más, porque el teatro le recarga la vida, le pone los pies en la tierra y le permite encontrarse, en este momento, con un papel que tiene muchos  matices, lo que  le parece fascinante.

Palabras encadenadas tiene un elemento diferenciador muy interesante: el público está en el escenario lo que permite una proximidad con el actor, al punto que los asistentes pueden ver sus gestos más pequeños.

Ese es el objetivo del director de la obra Manuel Navarro: que el público se sienta violentado e intimidado con lo que pasa entre los dos personajes.

Finalmente llega la hora de vestirse. Carolina toma su vestido, inspecciona que no tenga ningún imperfecto y agrega “realmente el objetivo se cumple cuando en el transcurso de la obra se escuchan las risas, el asombro, la emoción y al final los aplausos infinitos”.

Se acerca la hora de salir al escenario, Carolina se dirige al corredor a fumar un cigarrillo en compañía de su esposo y Manuel Navarro, comentan su pasión por los perros, hace un par de ejercicios de modulación antes de salir, respira profundo y entra nuevamente a su camerino para finiquitar los detalles de su vestuario y  salir a robarse el show.