La despedida de soltera más exótica del mundo

Las mujeres egipcias son las más exóticas a la hora de decirle adiós a su soltería. "Una noche de henna"  , así denominan esta celebración.
La despedida de soltera más exótica del mundo

Tradición milenaria en el país de las pirámides, las veladas de henna, o alheña, nunca han perdido su glamur entre las novias egipcias. En esta celebración prenupcial cada vez se cuelan más los rituales exóticos del vecino Sudán, donde una novia podrá casarse sin celebrar la boda, pero jamás sin una noche de henna. La velada no será auténtica si no cuenta con una tatuadora sudanesa que decore los cuerpos de la novia, de sus amigas y de sus familiares femeninas con dibujos temporales. "En el pasado, sólo servíamos la henna en bandejas, de las que la novia y sus amigas tomaban un trozo para teñir sus manos esa noche", dice la tatuadora sudanesa Hoda Ali, que lleva quince años en este negocio. Pero, a lo largo de los años, las tatuadoras han ido modificando esta celebración, que normalmente se reserva para las chicas, y han formado grupos musicales para añadir más alegría a la noche. Para satisfacer a todas las novias, independientemente de su clase económica, Ali y otras artistas ofrecen “paquetes” para la celebración de esta fiesta, cuyos precios varían entre las 500 libras egipcias (unos 80 dólares) y las 1.500 (unos 250 dólares). En todos los casos, nunca falta la "zafat el henna" (“la procesión de la henna”), en la que la tatuadora o "hannana" coloca la alheña en forma de un corazón en una bandeja, decorada con flores, velas, azúcar e incienso. La “hannana” entrega la bandeja a las amigas de la novia, mientras que esta enciende una vela y pone sus pies en agua con flores. La suegra y la madre de la futura esposa también participan en este "baño" a la novia, ya que la primera le da un ramo de flores y pone un trozo de azúcar en su boca, y la segunda le tiñe el pie derecho con henna. Finalmente, la novia tira el ramo de flores a sus amigas que se colocan detrás de ella y, después, empiezan todas las invitadas a bailar. Este baile puede ser animado por dos o tres o cinco danzarinas que acompañan a la tatuadora y que se encargan de vestir a la reina de la fiesta con un atuendo distinto para cada canción.FLAMENCO EN LA NOCHE DE DESPEDIDAOtras tatuadoras, como Latifa Osman, han llegado a introducir música española en este baile para vestir a la novia con un traje de flamenco. "En las noches de henna que organizo, llevo para la novia trajes de Sudán, del golfo Pérsico, de la India, de Alejandría y de España, y pongo música de cada país para animarlas a bailar", explica Osman, que dejó su trabajo de comerciante hace trece años para convertirse en tatuadora profesional.La parte más importante de una noche de henna comienza cuando la hannana dibuja sobre los cuerpos de las novias, utilizando como pincel un cono de tela perforado y relleno de pasta oscura. Las tatuadores reconocen que la pasta no se compone de pura henna, ya que se mezcla con un aceite sudanés y con tinta oscura. "El color de la henna es marrón claro y nunca causaría un impacto fuerte", dice Osman, que asegura que su henna jamás causa alergia.La alheña proviene de la hoja seca triturada de una planta del mismo nombre, denominada en botánica como "Lausonia incermis", que crece en Oriente Medio, la India, Pakistán y varias zonas de África. Su uso es milenario: data de los tiempos de los antiguos egipcios, cuando faraones como Ramsés II la utilizaba para teñir sus cabellos, según cuentan los cronistas de la Antigüedad.TATUAJES A LA MODA.A esta  costumbre se le ha sumado la moda de los tatuajes de henna, cuyos últimos diseños llegan a Egipto desde Sudán. "La moda ahora es empezar el dibujo en el dedo meñique de la mano y continuarlo en la palma y en el exterior de la mano", explica Ali.Antes, lo común era que la novia pidiera a la tatuadora que le hiciera un cinturón de tatuajes, pero la moda ha cambiado y ahora las clientas prefieran tatuarse toda la espalda y alrededor del ombligo.Las casaderas de clase alta solicitan tatuar "zonas del cuerpo que no se vean cuando se vistan con su traje de boda", que se celebrará un día o una semana después de esta noche mágica. Por el contrario, el gusto en los barrios más populares tiende a mostrar sus tatuajes y por eso se pintan las manos y los pies.Nasra Mahmud, portera de un edificio en El Cairo que procede del sur de Egipto, luce orgullosa sus manos y pies tatuados, señal de que acaba de contraer matrimonio. Sin embargo, estos no son los únicos dibujos, ya que su ropa esconde mucha pintura corporal, sobre todo en la espalda y en el vientre.Un día antes de casarse, Mahmud fue a casa de una tatuadora sudanesa para decorar su anatomía, y por la tarde celebró su noche de henna en la azotea del edificio donde vive. En esa fiesta, a la que asistieron mujeres y hombres, la familia de Mahmud servía la henna en grandes bandejas de las que los invitados, hombres y mujeres, recogían un trozo para teñir sus palmas. "Así es como se celebra la noche de henna en Asuán (sur de Egipto)", dice Fayza, hermana de la novia. Para esta familia, la celebración es muy importante, “incluso más que la boda misma", dice Fayza, que nunca estaría dispuesta a casarse sin haber sido tatuada antes.

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