Aida Furmanski : "La artesanía debe ser sostenible"

Conocedora como pocas del sector de la artesanía en el país, Aida Furmanski, directora de Artesanías de Colombia, se prepara para la XXII edición de Expoartesanías, del 6 al 19 de diciembre. Una cita con el saber que se hereda y transforma.
Aida Furmanski : "La artesanía debe ser sostenible"

En un ensayo notable sobre el quehacer artesano, el sociólogo norteamericano Richard Sennett planteaba un argumento tan polémico como sugerente: se falla más por incapacidad para organizar la motivación del artesano, que por su falta de habilidad.

Desde una perspectiva similar, esa ha sido una de las intuiciones que ha acompañado a Aida Furmanski durante el año de labores que lleva como directora de Artesanías de Colombia. Ante la realidad de un mundo industrializado que tiene como correlato el declive de la actividad artesanal, su reto no ha sido de poca monta: dar consistencia y solidez a los proyectos que se desarrollan en el sector. “Mi objetivo  en la entidad es fortalecer la cadena de valor, desde el cuidado y la renovación de las materias primas, hasta brindar acompañamiento al artesano, proteger la propiedad intelectual y asesorar en diseño”.

Más de 20 años de experiencia, desde la instancia privada, le han dado la visión para conocer las vicisitudes del sector en dirección y gestión de proyectos. Como contrapartida, desde luego, yace la actividad propia del artesano. Nadie mejor que él para mostrar que la maestría en el oficio viene con los años, tras un incesante ciclo de ensayo y error. Y que es allí donde se va fraguando un vínculo y sensibilidad con el material y sus cualidades: los surcos de la madera contorneados por el viento que sacude y doblega la rama; el tórrido clima que fija la dureza y la textura de las fibras; el modo de disponer el cuerpo para aplicar la fuerza debida en el momento preciso para cortar y dar forma al material...

Basta con un recorrido por los tres pisos del nuevo almacén de Artesanías de Colombia, en el norte de Bogotá, para ver cómo la historia y la cosmogonía de los pueblos indígenas y campesinos se hace palpable en los objetos: las técnicas de espiral con que las mujeres de la comunidad de Guacamayas transforman el fique para fabricar canastos y sombreros “Tapia pisada”; las hamacas de San Jacinto, tejidas en hilazas de algodón tinturadas con tintes vegetales; la extracción de resina del árbol Mopa-mopa, en Nariño, para barnizar la madera; la alfarería de Carmen de Vivoral, donde se procesa la arcilla para fabricar vajillas; y, entre otros más, los tejidos del pueblo Wuayúu, en donde las mujeres expresan su sabiduría hilando tejidos como Jime´Uya, Iwuuya y Talina. “Los colombianos somos responsables de apoyar este sector, se nos olvida lo que significa sentarse a tejer un canasto por tres meses”, anota Furmanski.

Por un momento breve, Furmanski logra desmarcarse de la presencia de sus asesores de prensa y sus respuestas preparadas con informes técnicos, para mostrar una actitud más espontánea: ahí la psicóloga que viaja por el mundo capturando los diseños y la funcionalidad de los objetos; la mujer que, creyendo en la educación como factor de cambio, preside de modo honorario la Fundación Menorah, que apoya proyectos educativos para niñas colombianas de bajos recursos; ahí, también, la lectora aficionada a las biografías de mujeres... “Aida”, el nombre que desde el principio ya prefiguraba su gusto por la ópera, especialmente en las voces de Réene Fleming y Anna Netrebko.

Tras un pasaje por el mobiliario de la primera planta, Furmanski alinea un objeto, y entonces retoma su rol de directora: “La artesanía tiene que evolucionar al mundo, cada vez hay menos espacio en los hogares y los objetos deben tener un sentido utilitario, no solo decorativo”. Y apunta, como consejo para las personas que están comenzando y quieren desarrollar proyectos de artesanía: “Los proyectos tienen que hacerse con prudencia y proyección, en el mundo en el que vivimos no se puede improvisar, tienen que ser proyectos formulados, reales y con un fin comercial; la artesanía se hace no solo para que la gente la admire, también para que la compre”.

El tiempo se acabó. Furmanski se apresta a una reunión con expositores que participarán en la XXII edición de Expoartesanías, en Corferias. Mobiliario, mesa y decoración, joyería y bisutería, moda, accesorios y artesanía tradicional, son algunas de las propuestas que se verán. Una buena oportunidad para ver qué tan afortunada es, finalmente, la unión que se teje entre la mercadotecnia y el saber artesanal que se hereda y transforma.