Daniel Day-Lewis, deja la vida en cada personaje

Por su actuación en Lincoln, Daniel Day-Lewis aspira a su tercer Oscar. Reconocido por entregarse sin mesura a cada personaje, su perfeccionismo suele ser tildado de  pretencioso hasta rayar en la locura. ¿Qué tan cierto es lo que se dice en torno a su método?
Daniel Day-Lewis, deja la vida en cada personaje

Daniel Day-Lewis se convirtió en Abraham Lincoln. No es que lo haya representado. No. Durante tres meses y medio de rodaje se transformó en el ex presidente que partió la historia de Estados Unidos en dos. Lincoln cuenta los últimos cuatro años de la vida del ex presidente y se centra en su mayor logro: la abolición de la esclavitud. La película presenta un Lincoln heroico que usó su astucia y su impresionante capacidad oratoria para persuadir a sus oponentes y hacer realidad la idea de la igualdad. Personificarlo no era una tarea fácil, por eso Steven Spielberg esperó a Daniel Day-Lewis durante siete años. “Nadie podría interpretar a Lincoln con tanta grandeza, coraje, dignidad y humor”, dijo el director en el programa 60 minutos.

Por mucho tiempo al actor le pareció absurdo el proyecto, pero Spielberg no se dio por vencido y lo persiguió hasta el rincón de Irlanda donde Day-Lewis se esconde de los medios. Aunque finalmente lo convenció, el británico-irlandés ratificó su fama de actor selectivo e inaccesible. Es una especie de ermitaño que espera con paciencia la llegada de propuestas que lo apasionen y se ajusten a sus capacidades. Muchas veces dice no, pero cuando dice sí, tal como lo anunció en su portada la revista Time, es “el mejor actor del mundo”.

Para interpretar a un cuadrapléjico, en Mi pie izquierdo, estuvo postrado en una silla de ruedas durante todo el rodaje, incluidos los recesos en los que alguien debía alimentarlo. Para El último mohicano, estuvo dispuesto a vivir en el bosque acompañado solo de un rifle y de los animales a los que despellejaba para sobrevivir. Para En el nombre del padre, vivió dentro de una celda, pasó tres noches sin comer ni beber y perdió 15 kilos.

Para crear a Lincoln, Day-Lewis leyó todo sobre su vida y luego usó su imaginación para tratar de descifrar cómo actuaba y hablaba. Un día sintió una voz en su cabeza y supo que era del personaje: aguda, delicada e ideal para calar hondo con sus discursos. En ese momento ocurrió la metamorfosis: fuera del set mandaba mensajes de texto y los firmaba como Abraham Lincoln, y nunca abandonó esa voz –incluso les pidió a los británicos del equipo que no usaran su acento inglés para evitar alejarse del personaje–.

Es tan perfeccionista y obsesivo que algunos creen que su genialidad se acerca a la demencia, pero quienes han trabajado con él saben que es un hombre sensible y cortés cuyo método no es el de un hombre excéntrico, sino el de un artista modesto y exigente que no confía del todo en su talento y que, por lo tanto, debe entregarlo todo en cada papel. “¿Por qué trabajas así? –le preguntó la actriz Emily Watson–. Él dijo: Es que no creo que sea tan buen actor como para ser capaz de hacerlo de otra forma”.

LincolnDirector: Steven Spielberg.Guionista: Tony Kushner.Actores: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones.