El caleño que exporta carros de perros calientes a E.U

Se aventuró en un mercado que no conocía y terminó exportando 2.400 carros de perros calientes a los Estados Unidos. Breve historia de un caleño visionario.
El caleño que exporta carros de perros calientes a E.U

Saber leer las necesidades del mercado y encontrar nuevas oportunidades de negocio: parece una lección de escuela de finanzas y, sin embargo, es lo que Raúl Pulgarín ha hecho de modo intuitivo con su fábrica de muebles en acero inoxidable, Servilab.

Tras una breve experiencia en el sector industrial en Bogotá, a comienzos de los noventa, Pulgarín se dio cuenta de que existía un vacío en la producción de muebles en acero en el Valle del Cauca. Así que empacó maletas con su esposa y acondicionó un pequeño taller en Yumbo. Trazó sus primeros diseños y, mientras aprendía a cortar y fusionar el acero, se iba granjeando un lugar como proveedor en la industria farmacéutica y biotécnica local.

Pero entonces la crisis económica del país tocó fondo en 1998 y Pulgarín tuvo que mirar al exterior. Las divisas se dispararon y la importación del acero inoxidable, en su mayoría proveniente de Estados Unidos, era costosa. Al punto que el principal proveedor, Will Thomas, se reunió con ellos para cambiar el modelo de negocio: no importar materias prima, sino exportar productos acabados a los Estados Unidos.

¿El siguiente paso? Fabricar carros de perros calientes. Con la ayuda de Proexport trazaron el mapa de ruta. “No fue sencillo, abrir un mercado fuera del país es un trabajo difícil y de mucha paciencia, no es de resultados instantáneos”, recuerda Pulgarín. Hasta que en 2007, finalmente, entabló contactos con Louie Di Raimondo, dueño de All American Hot Dogs Cars.

Sellaron negocio. El modelo incluía dos baños maría para las salchichas, una caja para el pan, otra para la gaseosa, un parasol y tráiler para transportar el carro. La exportación arrancó en serio y el pequeño taller en Yumbo se convirtió en una fábrica de 1.500 metros cuadrados. La demanda creció a tal punto que llegaron a exportar 75 carros por mes a los Estados Unidos.

El precio base de los carros era de 3.000 dólares, en su mayoría comprados a crédito por inmigrantes latinos. Hasta que llegó la crisis hipotecaria en los Estados Unidos, en 2008, y la demanda se fue a pique, la gente tenía miedo a endeudarse.

Van 20 años desde que Pulgarín inició en el negocio. Las crisis, antes que amilanarlo, lo ha impulsado a reinventar su modelo de negocio y diversificar sus productos. Como buen lector del mercado, ahora apuntan a fabricar muebles para cruceros y la industria petrolera en Venezuela.