"Yo pinto para vivir y vivo para pintar" Eddy Galvis.

La artista colombiana, Eddy Galvis, nos abrió las puertas de su apartamento para presentarnos su obra: El rostro como signo. La exposición está en el Fondo de Cultura Económico hasta el 17 de febrero.  
"Yo pinto para vivir y vivo para pintar" Eddy Galvis.

Cuadros, esculturas, dibujos, lienzo y pintura son los instrumentos visibles en el edificio y apartamento en el que vive Eddy, un lugar con el sello  de una artista. Su sonrisa nerviosa frente al lente de la cámara, deja ver que no le gustan mucho las fotografías, pero su calurosa forma de ser, permite la entrada de dos extraños que van a indagar sobre su vida. Siendo una niña, Eddy descubrió el amor por la pintura. Las obras que decoraban su casa eran puntos de referencia y fue en el colegio donde empezó a dibujar. Sus trazos eran simples, dos arcos con dos puntos, considerados obscenos por las monjas que dirigían su colegio en Bucaramanga quienes la suspendían constantemente de clases. En casa, sus padres, un tanto, autoritarios la censuraban quitándole los colores, así transcurrió toda su infancia y juventud. Pero Eddy no comulgaba con la palabra censura. A los 23 años, con la inquietud de saber toda la teoría sobre el arte, llegó a Venezuela a estudiar con un pintor portugués quien al ver su sensibilidad como artista la motivó a seguir en el camino del conocimiento y de lo que sería su vida: el arte. Pasado los años, llegó a Bogotá a estudiar en la Escuela de David Manzúr y adquirió una disciplina rigurosa, investigativa, exigente. Allí descubrió lo que pintaría por el resto de su vida:  ojos y expresiones. “Yo siempre he pensado que los ojos son la ventana del alma”, asegura Eddy. Años después empezó a mostrar sus obras en galerías como El Colombo Americano y el Museo de Arte Moderno en Medellín, recibiendo una buena aceptación por los críticos. Beatriz González y Débora Arango son artistas que siempre la han impactado por el concepto que manejaban con sus pinturas, protestando por el tipo de sociedad que se ha vivido durante tantos años. En la actualidad, el día que no pinta se siente muerta. Sus diarios están llenos de dibujos y escritos. Además de la pintura, es una mujer a la que le encanta la poesía de Neruda, Benedetti, Sabines, entre otros, por esa razón el color en sus cuadros es poético. Con su estilo figurativo, Eddy pinta mujeres. El misterio que tiene el género femenino en la mirada y en la forma de caminar la inspira para hacer rostros con miradas ocultas o para plasmar las piernas sensuales que invitan a ser admiradas. Eddy ama su casa, llena de cuadros, pintura, arte, esculturas, también leer, la calidez de la gente, porque tiene un espíritu más alegre y así ella puede transmitirlo. Su hora poética es de cinco a siete de la noche, en ella siente que el día ha llegado a su fin con la tranquilidad de que sigue haciendo lo que la hace feliz, pintar.