El caníbal de Nueva York

El policía Gilberto Valle fue encontrado culpable de conspirar para secuestrar, torturar y matar a más de 100 mujeres, aunque nunca llevó a cabo sus planes. Él asegura que se trató de simples fantasías sexuales.
El caníbal de Nueva York

¿Qué pasaría si descubre que su esposo sueña con comerse viva a una mujer… y que una de esas víctimas es precisamente usted? Pues, algún día, Kathleen Mangan descubrió horrorizada que su esposo, Gilberto Valle, policía de Nueva York, visitaba páginas web y foros de chat dedicados a fetiches sexuales violentos. Lo más impactante para ella fue ver las fotos que guardaba en los archivos y que demostraban su gusto por el canibalismo y las torturas.

Las imágenes mostraban a mujeres muertas, quemadas, desmembradas y  sodomizadas. Pero el día que decidió abandonar a su marido, junto a su pequeña hija, fue aquel en el que encontró evidencia de que su esposo la había incluido a ella en la lista de potenciales víctimas a las que iba a secuestrar, torturar y asesinar. Ella vio varios correos electrónicos que su marido había intercambiado con otros hombres adictos a la pornografía y los fetiches violentos. Vio su propia fotografía entre las imágenes de varias mujeres que Valle enviaba ofertándolas en un mercado macabro. Por cada mujer que él prometía ubicar y secuestrar cobraba entre 1.500 y 6.500 dólares. En los correos y chats hablaban sobre las torturas a las que someterían a sus víctimas, antes de prepararlas y comérselas.

En el juicio en el que se encontró culpable a Valle, de 28 años y origen puertorriqueño, de conspiración para secuestrar, vender, torturar y comer mujeres, Kathleen contó, entre lágrimas, cuál era el plan de su esposo: “me iban a atar de pies y manos y a cortarme la garganta y ver cómo me desangraba”.

Pero la abogada de Valle, Julia Gatto, dijo que su defendido, que lleva seis años como policía de Nueva York, solo fantaseaba, e indicó que era un buen padre de familia pese a su “muy bizarra” fantasía sexual.

La gran discusión durante el juicio la semana pasada, se desarrolló entre el agente del FBI, Corey Walsh, y la abogada defensora. El investigador mostró más de 2.000 correos  y chats con los que pretendía demostrar que el policía estaba a punto de llevar sus planes a la realidad. La defensora argumentó que su cliente había demostrado ser un buen policía durante los seis años de servicio y concluyó que no tenía la intención de hacer daño a nadie. 

El investigador del FBI mostró varias comunicaciones como esta: “Su familia no es del área, podemos secuestrarla”. De otra mujer asegura: “está casada y es por eso que será más difícil de conseguir”. Sobre otra supuesta víctima le dice a uno de sus clientes: “tiene 26 años, es profesora pero también es madre, no sé si eso te resulta conveniente”.

En los correos, Valle y sus amigos llegaron a conversar sobre las torturas a las que someterían a las mujeres: “Las vamos a atar, las violaré y después las estrangularemos. Si quieres puedes verla después de que salga de la escuela porque las fotos no la hacen justicia”.

Como prueba de que Valle sí iba a realizar los crímenes el agente mostró los archivos en los que el policía consignaba dirección, fotos y características de las mujeres (edad, peso, altura) que enviaba al supuesto comprador. Con varias de ellas, había establecido contacto reciente e incluso había acordado citas y encuentros que estaban por cumplirse.

La abogada, por su parte, aseguró que su defendido conocía a muchas de las mujeres de las que hablaba en los correos y que durante los años de amistad nunca demostró la intención de hacerles daño. De otras supuestas víctimas, dijo que ni siquiera se había comprado que existieran. “Ninguna mujer fue afectada… mi cliente participó en un mundo de fantasía en internet en el que hablaba con otros hombres sobre sus fantasías sexuales”, dijo.

De hecho, para derrumbar los argumentos del agente del FBI que adelantó la investigación, la defensa aseguró que no era posible determinar cuáles de las conversaciones entre Valle y sus amigos eran reales. Incluso presentaron el testimonio de uno de los hombres que había sostenido este tipo de charlas con el policía, en el cual confirmaba que todo se trató de “puras fantasías”.

Al final del juicio el jurado, compuesto por seis hombres y seis mujeres, dio su veredicto de manera unánime y lo declaró culpable. El fiscal federal de Manhattan, Preet Bharara, dijo que efectivamente los planes de Valle eran “muy reales”.

La respuesta de la defensa fue también contundente. “Solo hay pruebas de pensamientos horribles; no se condena a un hombre sólo por sus pensamientos horribles. Lo condenan porque no les gusta la forma en que funciona su mente. Valle está acusado de un crimen que no cometió”, dijo.

Para los fiscales, en cambio, Valle era una especie de bomba a punto de explotar que debía de ser detenida antes de que tuviera la oportunidad de llevar a cabo sus discusiones y búsquedas sobre técnicas de secuestros y asesinatos. “El agente Valle cruzó la línea. Dejó atrás el mundo de la fantasía. Entró en el mundo de la realidad y, afortunadamente, fue detenido antes de que pudiera actuar”, dijeron.Ahora se espera el pronunciamiento del juez federal Paul Gardephe, el próximo 19 de junio, donde anunciará la sentencia, hallado culpable además de acceder ilegalmente a la base de datos de la policía para hacerse a información de las supuestas víctimas que estaba ubicando.