Sara Montiel, la española ícono de Hollywood

Sara Montiel, la actriz española más célebre de Hollywood y símbolo del cine de los años cincuenta, falleció este lunes a los 85 años. Su estilo trascendió modas.
Sara Montiel, la española ícono de Hollywood

Fue una de las actrices españolas más famosas de todos los tiempos y, gracias a su brutal belleza, entró en Hollywood en 1954 como una nueva Gilda, donde se convirtió en la eterna diva. Ni los años pudieron con su coquetería.

También fue de las actrices nacionales pioneras en cruzar el Atlántico y conquistar cinematográficamente las Américas tras protagonizar películas como ‘El último cuplé’ o ‘La Violetera’, lo que la convirtió en la actriz mejor pagada del mundo, pero su viajado corazón siempre estuvo en España, su apego a la tierra, al origen, la llevaba todos los veranos, a la isla de Tabarca (Alicante).

Llegó incluso a actuar en obras de teatro sobre la historia de la isla alicantina y era sorprendente encontrarla, sentada en una simple silla de playa, a pie de casa, contemplando el horizonte, a las cinco de la tarde, ataviada con una de sus túnicas, enjoyada con precisión mientras compartía té y palique con una corte de mujeres.

Y allí, en una isla del Mediterráneo le salía el alma de manchega, sin rodeos, y ante un cortés "buenas tardes" contestaba con una invitación directa: "¿Les apetece un pastelito?". Era marzo de 2009.

La estrella de la pantalla y la canción, 'Saritísima', no aparcó el 'glamour' ni en la playa, conservó el enigma de leyenda y se alió con el exceso.

Operada de estética hasta la obsesión, era su mayor fan. "Siempre ha parecido que tengo menos edad, por mi cutis y por unas piernas que valen un potosí", decía ya en 1991 Maria Antonia Abad o Sara Montiel, quien logró índices de popularidad que jamás había tenido una artista española.

Cuando hace ocho años el Ateneo de Madrid le rindió un homenaje como actriz, comentaba sus películas con ese humor cáustico: "Todavía no necesitaba ponerme pómulos" o "entonces los labios no se llevaban como morcillas".

Su estilo, inconmensurable, creó icono y trascendió modas hasta el final de sus días. Su cabello, versionado en rizos o recogido en un moño iba acompañado, casi siempre, por unos aros por pendientes mientras arropaba sus antaño envidiadas curvas con grandes túnicas.

Montiel jamás descuidaba sus manos, engalanadas con joyas importantes, una de sus múltiples pasiones, que le robaron en alguna ocasión aunque ella siempre aclaraba: "Los brillantes los tengo en el banco".

Desde que tuvo uso de razón se hizo un juramento: "No tener ningún amo, ser pájaro libre" y según ella, lo había cumplido.

Actriz y también cantante

Montiel alcanzó la fama mundial con el western de Hollywood 'Veracruz' de 1954, donde compartía protagonismo con Gary Cooper y Burt Lancaster.

En su país, el mayor éxito de esta actriz conocida como la "manchega internacional" fue 'El último cuplé' en 1957, una de las películas más taquilleras del cine español.

Debutó en la gran pantalla con un pequeño papel en la película 'Te quiero para mi' de 1944, antes de participar en 48 producciones hasta 1974.

En 1975, abandonó su carrera en el cine para dedicarse únicamente a la música, en la que realizó temas que han pasado a la historia como el tango 'Fumando espero', en el que evocaba con notable elegancia a una de sus grandes aficiones: fumar puros habanos.