¿Por qué no fue aprobado el matrimonio igualitario?

Aunque en Colombia es un debate que queda pendiente, en 16 países el matrimonio igualitario ya es una realidad.
¿Por qué no fue aprobado el matrimonio igualitario?

El modelo de familia bajo la forma padre, madre e hijos tiende a revaluarse día tras día. Nuevas series televisivas como House of Lies, del canal HBO, los “hombres lesbianos” en la serie The L World, y la coproducción de Nip Tuck Latinoamérica (Caracol-Warner) que se lanzará el próximo año en Colombia, son ejemplos de cómo el “mito natural heterosexual de convivencia” tiende a convertirse en un campo de continua transformación, en donde “la familia”, al parecer, no le quedará más salida que reinventarse.

Lo anterior, como introducción al debate del matrimonio igualitario que tuvo lugar la semana pasada en el Congreso y que no fue aprobado; a pesar de pronunciamientos como el de la Corte Constitucional, que de modo inequívoco, en su sentencia C-577 de 2011, afirma que las parejas del mismo sexo conforman una familia, pues esta debe entenderse como una comunidad de afecto y cuidado con vocación de permanencia donde sus integrantes, hombres y mujeres sin importar su inclinación sexual, se aman, se cuidan y mantienen una relación estable.

No ocurrió en esta ocasión en Colombia, pero lo cierto es que el matrimonio igualitario es un fenómeno que cada vez cobra más fuerza en el mundo. Países como Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Uruguay, Nueva Zelanda y algunos Estados de Estados Unidos, lo han avalado en su legislación, validando así nuevos modos de familia y convivencia, acorde con otros modos de deseo de hombres y mujeres.

No se trata de una cuestión baladí, desde luego. Se trata de reducir las discriminaciones sexuales que privan a grupos minoritarios –pero no por ello menos importantes- del ejercicio de sus derechos fundamentales como heredar bienes, construir sociedad patrimonial –sin tener que esperar dos años de convivencia- y la adopción de hijos, entre otros.

El debate seguirá abierto, aunque no en el Congreso.