El Museo Metropolitano de Nueva York se empapa de sangre

Sangre derramada hasta tornarse en vida vegetal es la propuesta “antimonumental” y bidimensional del artista paquistaní Imran Qureshi.  
El Museo Metropolitano de Nueva York se empapa de sangre

Luego de años de ser ocupado por grandes esculturas y llamativas instalaciones, como la del año pasado del argentino Tomás Saraceno, este año el Met propone sutileza y meditación para su azotea con la obra monocromática de Qureshi, que estará hasta el 3 de noviembre.

 "¿How many rains will it take to wash away these blood stains? (¿Cuántas lluvias se necesitarán para borrar estas manchas de sangre?)" es el largo título de esta instalación, tomado de un fragmento del poeta paquistaní Faiz Ahmad Faiz, y Qureshi la usa para ilustrar su instalación, que "absorbe y hace pensar", según explicó. Nacido en Hyderabad en 1972, Qureshi mezcla la pintura acrílica salpicada de manera aleatoria con motivos vegetales y se inspira en los bombardeos sobre Lahore de 2009. "En un momento, todo se convirtió en un paisaje sangriento, en una escena llena de muerte", aseguró el artista, quien a partir de mañana verá cómo interactúa y recibe el público una propuesta tan distinta sobre la azotea del Met. "Básicamente, cuando entras no ves nada, ves la azotea vacía. Pero luego empiezas a ver la sangre en el suelo, de manera muy realista, para después interactuar con la instalación y establecer un diálogo esperanzador", aseguró Qureshi, quien ha tardado una semana en pintar el suelo y parte de la barandilla. Acostumbrado a mirar al cielo de Nueva York, el público tendrá que bajar la vista y centrarse en el suelo por el que caminan, como tatuado por el derramamiento de sangre, pero "pese a todo, abierto a la esperanza, que no desaparece", ha querido remarcar la encargada de arte contemporáneo del Met, Sheena Wagstaff."Es la primera vez que una obra bidimensional ocupa esta azotea, y Qureshi la ha utilizado como si fuera un lienzo aunque concibiendo su obra de una manera muy arquitectónica", apuntó Wagstaff, quien destacó la interacción entre el museo y Central Park, con las vistas privilegiadas que esta terraza ofrece del mismo. "Simplicidad conmovedora", "detonante del pensamiento" y "trágica regeneración" son algunas de las aproximaciones descriptivas de los comisarios de la exposición, que eligieron a este artista formado en el National College of Arts de Lahore, donde se especializó en pintura, y que ha expuesto en Hong Kong, Londres o Islamabad.La destrucción y esperanza se unen en una obra "hermosamente simple".