¿Cuáles son los peores países para ser mujer?

Estas mujeres han dicho ¡no más! y se han revelado en contra el abuso sexual y el maltrato al que han sido sometidas. Ejemplos de vida alred
¿Cuáles son los peores países para ser mujer?

Afganistán: Balal Zarghona, esposa disidente.

Después de tres décadas de guerras internas y una fuerte represión cultural y religiosa, el 97% de las mujeres reportan haber sido víctimas de algún tipo de violencia doméstica, según Naciones Unidas. Una tragedia generalizada de la cual no pudo escapar Balal Zarghona. En 2003 fue recluida en la cárcel de mujeres Kabul, en Afganistán, por haber abandonado a su esposo. ¿La razón? No soportó el maltrato y abuso sexual al que era sometida, ni sus frecuentes forcejeos para que se prostituyera.

En el límite, tuvo que ver como “su compañero” la privaba de tener en sus brazos a su primogénita Balal, de siete meses de nacida. Aunque Zarghona meses después salió de prisión, la realidad aún se impone: Afganistán es el único país del mundo donde la tasa de suicidio de mujeres es mayor que la de hombres.

 

Guatemala: Alba Trejo, abanderada contra el feminicidio.

“Tengo familia y mis hijas solo me tienen a mí”. Con esa frase, Alba Trejo explicaba las razones que la llevaron a renunciar al cargo de Comisionada Presidencial contra el Feminicidio de Guatemala. Después de ser la abanderada por la protección de las mujeres y de haber capturado a 1.200 agresores y 50 feminicidas, Trejo terminó siendo víctima de la violencia contra la que luchaba.

Varias persecuciones alrededor de su casa la hicieron temer por su vida y declinar al cargo, mientras las investigaciones policiales no identificaban con certeza la procedencia de las amenazas. Según la ONU, Guatemala y El Salvador reportaron el mayor número de feminicidios en Latinoamérica en 2011, con 705 y 647 casos, respectivamente.

 

República Democrática del Congo: Lucienne M’Maroyi, carne de cañón.

En este país, la violencia sexual contra las mujeres es común. Cada hora hay en promedio 48 violaciones, más de 400.000 al año. El caso de Lucienne es diciente: en diciembre de 2006, hombres del grupo insurgente Interahamwe irrumpieron en su casa y la amordazaron a ella y a su hermano. “Cuando llegamos a un lugar donde había más secuestrados, ellos me soltaron para violarme delante de mi hermano. Le dieron una cámara con flash para que tomara fotos. Cuando se vio la vergüenza en su rostro, lo golpearon hasta matarlo”.

Pero la tragedia no paró ahí, Lucienne fue convertida en esclava sexual durante tres meses y medio: estaba embarazada. En 2007 dio a luz a su hija Luck (suerte). La llamó así porque, a diferencia de las demás personas que fueron secuestradas, ella tuvo la “suerte” de sobrevivir con su hija. Ahora lo cuenta para dar testimonio.

 

Iraq: Basma AlKhateeb, conciencia pura.

Pocas generaciones pueden contar haber crecido en medio de dos guerras del golfo: la vida de AlKhateeb es producto de esa historia. A pesar de pertenecer a la pequeña élite de su país, no ha sido ajena al “infierno” que padecen las mujeres como blanco de la guerra, en especial después de la invasión de Estados Unidos a su país, hace 10 años.

En el mundo árabe, Iraq es uno de los países con mayor tasa de analfabetismo femenino, entre otras razones, por el temor de las familias a que sus hijas sean secuestradas o violadas en el camino a la escuela. Como trabajadora humanitaria para la AlAmal Association, uno de los objetivos de AlKhateeb fue empoderar a las mujeres a participar en las primeras elecciones de su país, a raíz del cambio de régimen. Pero es mucho lo que queda por hacer: “Si tú vives en una crisis, tienes que hacerte tu camino y sobrevivir. En Iraq, tú tienes que proveer electricidad, agua y todo por ti mismo”, explicó sobre las condiciones de vulnerabilidad, a la revista Time.

 

Malí: Fanta Camara, dolor de mujer.

Ser mujer en Malí es un reto contra la economía y la tradición. No solo se trata de uno de los países más pobres del mundo, sino de un Estado donde el 92% de sus mujeres son forzadas a la mutilación del clítoris. Muchas mueren desangradas, o por infecciones posteriores que se complican; otras, como Camara, viven para contarlo.

Cuando tenía 5 años, le fue practicada una extirpación de clítoris que la dejó con incontinencia de por vida. Así que tuvo que abandonar el colegio porque el permanente olor a orines de su uniforme causaba aversión entre sus compañeros. En febrero de 2007, gracias a la fundación Equality Now, en Francia, pudo viajar al país galo para someterse a un tratamiento que le permitiera controlar mejor la incontinencia. ¿Práctica cultural o abuso contra la mujer? La extirpación del clítoris, por ahora, se inclina más por la segunda.

 

México: Alberta “Bety” Cariño, la activista social.

“Las piernas bien firmes sobre el suelo, la cabeza erguida… digna, la mente fría y el corazón ardiente”. Con esas palabras Alberta “Bety” Cariño Trujillo daba inicio a una conferencia en Dublín, en donde hacia un llamado a la comunidad internacional por la igualdad de derechos de las mujeres de su natal Oaxaca. Meses después, en abril de 2010, sería asesinada por paramilitares que emboscaron la caravana en donde llevaba ayuda humanitaria a la comunidad indígena de San Juan Copala.

Un caso más… que no resulta aislado a la realidad de un país con una de las tasas más altas de feminicidio en el mundo. En los últimos 25 años, según fuentes oficiales, 34.176 mujeres han muerto de modo violento, una media de 20 mujeres asesinadas por día. Van tres años y el caso sigue impune.

 

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