La lujosa cárcel de un exministro inglés

Si su enfurecida ex esposa no hubiera revivido ante la justicia un caso que ya estaba cerrado, Chris Huhne seguiría en el Ministerio de Energía de Gran Bretaña. Este es el relato de un político caído en desgracia que pagó parte de su condena en una lujosa cárcel londinense.
La lujosa cárcel de un exministro inglés

Se calcula que en Londres hay cuarenta mil cámaras de seguridad instaladas en toda la ciudad. En promedio un ciudadano es grabado cuatrocientas veces al día. Parece difícil pasar desapercibido en una infracción de tránsito. El 12 de marzo de 2003 un carro, que marchaba por encima de la velocidad permitida, fue grabado por una de esas cámaras. El comparendo no tardó en llegar a la casa de Chris Huhne, un miembro del parlamento europeo. Una multa acompañada de una foto en la que no se reconocía al conductor puso pensar al otrora editor de economía del diario The Guardian. ¿Cómo un político de curriculum intachable se iba a quedar sin pase? El que luego se convertiría en líder del Partido Liberaldemócrata solicitó una audiencia para aclarar que Vicky Price, su esposa, una economista de renombre, iba al volante y no él. Finalmente el caso se resolvió como Huhne quiso. Años después, en mayo de 2010, David Cameron, primer ministro de Reino Unido, lo nombró Ministro de Energía. Curtido por su experiencia en el parlamento europeo, Huhne se destacó en el gobierno por su actividad a favor del medioambiente. Tantas horas en su despacho lo acercó más de la cuenta a Carina Trimingham, su jefa de prensa. A principios del 2011, Huhne se divorció de Price, a quien describió como “una esposa trabajadora e inteligente que logra ganar más de lo que yo gano” para iniciar una nueva etapa amorosa.Su noviazgo se volvió mediático. The Sun los fotografió en saliendo de la 3 Whitehall Place London, dirección donde se ubica el Ministerio de Energía. Pero el cuento de hadas que estaban viviendo cambió de color en febrero de 2012, cuando la ex esposa de Huhne recurrió a la justica para reescribir el capítulo de la multa de tránsito. Lo acusó de haber engañado a las autoridades para que la infracción le fuera impuesta a ella. Ante el escándalo, Huhne renunció a su cargo. Tras una rápida investigación, un juez declaró culpables a los dos. Ocho meses de cárcel por obstruir a la justica, una condena laxa para un criminal de profesión o una puñalada en el corazón para un político en ascenso. Wandsworth es una prisión conocida por haber tenido en sus celdas al escritor Oscar Wilde. El juez que firmó el traslado consideró un abuso que enviaran ahí a Huhne. La cárcel de Leyhill, destinada a personas de escasa peligrosidad, se convirtió en su segunda casa. Si la otra es un oscuro calabozo del grande de una fábrica, esta es un club de descanso similar a Tolemaida Resort. Sus reclusos, además de tener la llave de su celda, cuentan con canchas de tenis, zona de pilates y bar. Estas revelaciones no las hizo un periodista acostumbrado a destapar ollas podridas. Jonathan Aitken, un político que también estuvo privado de la libertad en los noventas, inició un intercambio epistolar con Huhne. El propio Aitken ventiló lo que se escribían en una entrevista para la BBC: “a Wandsworth y Leyhill las encontró tan fascinantes que revivió su curiosidad periodística”, dijo al periodista. “En prisión hay historias muy buenas”, le escribió Huhne en una carta. El pasado 13 de mayo, después de dos meses, al igual que Price, Huhne dejó las rejas para terminar de cumplir la condena en su casa. Ahora que su carrera política está prácticamente concluida, posiblemente, como anticipó Aitken, revivirá 'su curiosidad periodística'. ¿Escribirá un libro sobre el sistema carcelario de su país? Eso está por verse.