Fleur Pellerin, la ministra estrella de Francia

Abandonada al nacer en Seúl, esta joven fue adoptada por una familia francesa. Se graduó con honores en las mejores escuelas de París y es la ministra estrella de François Hollande.
Fleur Pellerin, la ministra estrella de Francia

Atrás quedaron las críticas por la atrevida minifalda que usó en el primer consejo de ministros o por las supuestas motivaciones para su designación como ministra delegada para las Pymes y la Economía Digital del Gobierno francés. Hoy, Fleur Pellerin brilla con luz propia, una luz que emana de su desempeño, de su decisión para enfrentarse a las grandes multinacionales que dominan la Internet o por proponer una segunda oportunidad a empresas en bancarrota.Desde su llegada al Elíseo, esta mujer de 38 años, ojos rasgados, piernas torneadas y actitud frentera, motivó decenas de titulares en los medios europeos que no dudaron en calificarla como “la ministra que causa sensación”. Y no era para menos. No solo era la primera asiática en sentarse en un gabinete francés, sino que además tenía una historia personal plagada de lugares poco comunes: nació en Seúl, pero fue abandonada a los pocos días de nacer, fue adoptada por una pareja de franceses en un hospicio, estudió en las tres mejores escuelas de Francia, se graduó con excelentes calificaciones y escaló peldaños de manera precoz, hasta liderar la división de Sociedad y Economía Digital en la exitosa campaña que llevó al socialista François Hollande a la presidencia.Se posesionó hace un año y, desde el primer momento, Fleur no ha parado en su intento de demostrar que su nombramiento no obedece al deseo de Hollande de hacer un gabinete incluyente y diverso por lo que ella representa: mujer, joven, asiática y un pasado de superación. Estudió en un colegio bilingüe franco alemán y se graduó dos años antes que sus compañeros, a los 16. De ahí pasó nada menos que por la Escuela Nacional de Administración, la Facultad de Ciencias Económicas y Comerciales, y el Instituto de Estudios Políticos de París, tres de las más prestigiosas escuelas de Francia. A los 26 años fue magistrada del Tribunal de Cuentas y, dos años más tarde, fue nombrada auditora externa de la ONU en Irak, Nueva York y Ginebra. Los conservadores y la prensa la han criticado por su inexperiencia, por su procedencia y hasta por llevar minifalda. Pero ella sigue con su discurso firme contra la llamada “nueva piratería fiscal” de las multinacionales que hacen negocio en Internet. Promovió la negativa del Gobierno francés a autorizar la compra de Dailymotion –el YouTube francés– por Yahoo y está empeñada en implantar el gran ancho de banda para beneficiar a jóvenes y a pequeñas empresas.Frente a las críticas o insinuaciones de que se iría del gabinete, ella responde con contundencia. Hace poco dijo que su trabajo era a largo plazo. “Este es un puesto donde hace falta mucha humildad. Cuando asumí dije que era un contrato temporal. Son proyectos que yo he lanzado. Unos están muy avanzados y otros se hacen pensando en largo plazo. Cuando uno está en política, hay que aceptar la precariedad de las cosas. Forma parte del juego”.Hace apenas dos meses, Fleur volvió a Seúl, pero no con la intención de buscar a sus padres biológicos. Fue a impulsar las relaciones comerciales entre los dos países. Y recibió trato de estrella. Los periodistas no la desampararon y la gente en la calle le pedía autógrafos. “Fue muy cálido”, dijo un poco sorprendida. Tal vez le resultó inevitable recordar que hizo parte de los diez mil niños surcoreanos adoptados por franceses desde 1960 y que triunfaron fuera de Corea. Por eso, invitó a la sociedad a no culpar a las familias por dar niños en adopción.