Zach Galifianakis, ¡Toda una pesadilla!

A sus 43 años, este actor se ha consolidado como uno de los mejores comediantes de Hollywood. En ¿Qué pasó ayer? III, afianza su imagen de perdedor macho alfa. ¡Cuidado!  
Zach Galifianakis, ¡Toda una pesadilla!

“No es bueno para un comediante decir ‘gracias por apreciarme’. Ser popular es un veneno. Mi mamá y mi papá me dicen ‘Tú no estás disfrutando esto’. Yo les digo: es su culpa por no educarme para ser superficial”. Con estas palabras, Zach Galifianakis explicó a la revista Time la relación contradictoria que guarda con la fama.Quizá sea una ironía: uno de los comediantes con mayor reconocimiento internacional por su participación en series como Bore to Death (HBO) y películas como Viosionners (2008) y Todo un parto (2010), siente reticencia hacia la popularidad.Y para completar, el regreso del ya mítico personaje de Alan en la tercera parte de ¿Qué pasó ayer?, ha sido un éxito. En esta última entrega, ha consolidado el arquetipo de “perdedor macho alfa” al que dio forma en los capítulos pasados. “A lo largo de la secuela, Zach ha cultivado al personaje y llenado todos sus vacíos, así que necesitábamos hacer un film centrado en él porque el personaje es un sociópata y, si tú miras a Alan, es casi patológico”, dijo a Vanity Fair Todd Phillps, coproductor y escritor del film.El encanto de Galifianakis resulta extraño. Se trate de su actuación en un stand up comedy o en el cine, sus personajes son una suerte de pesadilla y caos a la que, sin embargo, la audiencia siempre regresa. ¿La fórmula? Actuaciones serias y decididas sobre temas sensibles y ofensivos (raciales, de género, violaciones) que logran que la audiencia se sienta culpable de reír.Para Galifianakis la parodia y la ausencia de remordimientos han trascendido su vida de comediante: cuando estaba a punto de graduarse de Comunicador de la Universidad de Carolina del Norte –le faltaba solo una materia para terminar– decidió retirarse. El día antes de la prueba final, se la pasó ebrio renegando de sus profesores.Zach lleva casi 20 años como comediante, una experiencia de largo aliento que le ha enseñado a manejar al público: “En un buen show tú diriges a la audiencia, no te doblegas. Algunas veces la audiencia está equivocada, yo pienso que la audiencia siempre está equivocada”, dijo a Time.Detrás de ese rostro de hombre bonachón de sonrisa inocente, se anticipa el desastre. Por eso, tal vez, Zach Galifianakis siempre ha acudido a la comedia y al humor como un remedio para no enloquecer. Y la receta le ha funcionado. Hoy es uno de los comediantes más respetados de Hollywood.