Quino: "Soy un dibujante al revés"

El 17 de julio de 1932 nació en la ciudad de Mendoza, Argentina, el creador de la inconfundible Mafalda.
Quino: "Soy un dibujante al revés"

Archivo CromosTexto: Daniel WinogradFotos: C.Flores, de Editorial Atlántida

 

El ascensor parece la celda de una prisión con su puerta de madera estrecha y su pequeña ventanilla guardada por un par de barrotes de bronche.En la recepción pulca pero con un aire oscuro y casi lúgubre hay que esperar unos minutos pues sólo se puede llegar al piso quince si desde allí accionan la llave. Después viene el ascenso lento, la caja metálica parece subir con dificultad hasta detenerse de repente. La puerta se abre sin que ni el fotógrafo ni yo la hayamos empujado y entonces descubro a través de los barrotes al hombre que hala el picapote desde el otro lado.Supongo que es Quino. Cuando nos encontramos frente a frente él parece decidico a evitar toda la ceremonia de los saludos tradicionales, me sonríe, me estrecha rápidamente la mano y casi al instante ya está caminando hacia uno de los corredores de su departamento. Anda con las manos metidas en los bolsillos de atrás de unos blue-jeans sin deteñir, lleva una camisa azul pálida de manga larga arremangada sin ningún cuidado.Después de caminar unos pasos sin agregar ni una palabra a las dos o tres que nos hemos cruzado "Joaquín Lavado, mucho gusto", Quino entra en una de las habitaciones y va asentarse directamente en la butaca que está en todo el centro del cuarto, frente a una moderna mesa de dibujo. A pesar de su silencio, Quino despierta confianza inmediatamene con sus movimientos calmados y la forma absolutamente tranquila de esperar que la conversaciónse vaya haciendo poco a poco.Yo me instalo en el sofá que está contra una de las paredes y cuando vuelvo a mirarlo, lo encuentro con la cabeza agachada y las manos entrelazadas sobre las piernas. Parece, exagerado un poco, un hombre que aguardará el momento de subir al cadalso "generalmente no concedo reportajes. No me gustan, nunca se qué decir porque me parece, en serio, que lo único que yo puedo decir ya está más que dicho en mis dibujos. Además me preguntan una cantidad de cosas que no sé cómo contestar...Esta vez acepté solamente porque usted viene desde Colombia".Una conversación con sabor a Mafalda, Manolito y demás...

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El estudio "Yo no lo llamo estudio, suena demasiado pomposo, parece que aquí se hicieran cosas muy importantes" es pequeño, tiene una sola ventana que mira sobre uno de los tantos barrios de Buenos Aires. Está decorado con calor, sin lujos, se siente fácilmente que este es un lugar en donde se trabaja. Sobre la mesa hay una cartulina con un dibujo a lápiz recién comenzado, las paredes están llenas de libros, detrás de la butaca hay una repisa cargada de discos, al lado de la ventana hay instalado un buen equipo de sonido. Aquí es donde Quino se pasa casi todos los día. - Me levanto a eso de las ocho, desayuno y me siento a trabajar. Trabajo sin descanso hasta el mediodía, almuerzo y veo los periódicos.Si hay una buena película voy por la tarde al cine, si no vuelvo a encerrarme aquí a trabajar. Soy muy trabajador.-¿Pero este trabajo significa que se sienta todas esas horas a dibujar?-No. Me siento en principio a pensar. Yo soy un dibujante al revés. La mayoría siempre dibuja y va teniendo ideas, mientras que yo me quedo sentado imaginando cosas que sólo después se pueden volver un dibujo... Me quedo, por ejemplo, todo un rato pensando en un señor que va por la calle con su sombrero y sus problemas, un señor cualquiera con su empleo y su familia y se encuentra con un perrito. de sólo imaginarme lo que le pasa a estos señores cuando se encuentran con un perrito ya me da risa... De ahí puede llegar a salir algo. Pero hay días desastrosos, días en que estoy muy lógico y entonces nada tiene gracia.-Y Mafalda, ¿cómo nació?-Mafalda nació por pedido de una agencia de publicidad. Me pidieron que hiciera la tira de una familia para ilustrar la propaganda de una fábrica de neveras y lavadoras... En un comienzo Mafalda iba a ser una niña que promovería las ventas de artículos para el hogar, pero la cosa tomó otro rumbo y los dibujos vinieron a parar a un cajón de mi escritorio por un par de años. Después se los vendí a un diario y ahí comenzó la tira.-Pero se dice que no se piensa continuar haciendo Mafalda...-Es cierto. Mafalda aparece desde 1964 y ya se estaba convirtiendo en algo muy esclavizante que me exigía dedicarle casi todo el tiempo. Además la historieta me estaba deteriorando el dibujo.-¿Y no le da nostalgia?-No- me contesta con una sequedad que me sorprende-. Al contrario estoy contento.-Mafalda nació de una propaganda, ¿De dónde nació tu nombre?, ¿Porqué firmas Quino?-Yo me llamo Joaquín y aquí en Argentina a los Joaquines se les dice así, Quino. Yo sólo me enteré de que me llamaba Joaquín  cuando ingresé en la escuela primaria, cuando tenía como siete años.-¿Cómo comenzó a dibujar?-Comencé desde chico impulsado un poco por un tío dibujante y por mi familia que es excepcional. Siempre me dejaron elegir y me tuvieron paciencia.-¿Estudio?-Hice dos años en Bellas Artes de los siete que tiene la carrera. Yo aprendí en realidad practicando y viendo revistas.-Bueno, pero eso le da la forma a su dibujo. El contenido ha sido el resultado de muchas lecturas, de alguna experiencia en especial..._Leo. Leo mucho... Mucho pero muy desordenado. Me gusta los cuento, vargas Llosa, Borges. Acabo de descubrir a Italo Calvino... Leí Cien años de soledad y me parece el libro más importante de nuestra literatura en los últimos tiempos.  El único problema con Cien años es que me arruinó la lectura del resto de cosas de García Márquez. Es demasiado bueno, para él va a ser difícil igualarlo o superarlo.Un hombre más pesimista que Mafalda

 

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Quino gesticula mucho con las cejas. Parecen ser su mejor arma para esconder la timidez. Cuando nos sorprende algún momento de silencio, las arquea y me sonríe débilmente.

-Quino, su humor es en el fondo lúgubre, negro, parece no dar salidas.

-Soy muy pesimista, no creo en ningún sistema. El ser humano es un jodido de mierda. Siempre ha sido así y por eso no me entusiasmo con nada. El mismo hombre siempre es el culpable de que todo se vaya al tacho.

-¿Y no es como cruel burlarse de todo eso?

-En el fondo uno se está burlando de sí mismo.

-Pero en sus dibujos no parece haber para sus personajes esperanza...

- En mis dibujos no hay futuro porque yo creo que no lo hay. Hay la sensación compartida por otros de que el mundo dura poco... Ahora, si todo el mundo pensara como yo. Yo sé que soy el equivocado, pero...Bueno. Lo único que me interesa es que me dejen dibujar y no me hinchen. Además todo este discurso sobre el pesimismo no sé muy bien de dónde sale porque a mí me hace gracia lo que hago o lo que pretendo hacer y punto.

La conversación con Joaquín Lavado se alargó durante gran parte de la mañana. Al final nos despedimos de la misma manera como nos habíamos saludado. Quino me dio la mano y después vovlió a esconderla en el bolsillo trasero de su blue-jean. Lo último que vi fue la sonrisa de tímido dibujada en su rostro ya al otro lado de la ventanilla del ascensor.