Así es Cilia Flores, la primera dama de Venezuela

Tan polémica como su marido, Cilia Flores es una ferviente chavista a la que acusan de restringir a la prensa y de llevar a decenas de sus parientes a la nómina oficial. Maduro la llamó primera combatiente de la nación.
Así es Cilia Flores, la primera dama de Venezuela

Su paso por la Asamblea Nacional dejó un ingrato recuerdo a los medios de comunicación que sufrieron los rigores de su temperamento: cerró la sala de prensa, expulsó a los canales de televisión, restringió el acceso de los periodistas al recinto de sesiones y los confinó en un salón para seguir las sesiones por el canal oficial. Famosas fueron sus intervenciones para atacar a los opositores y negarles el uso de la palabra, y para cortar la señal de televisión cuando lo consideraba conveniente. No en vano, en este cargo Cilia Flores se consolidó como una de las mujeres fuertes del chavismo. Llegó como diputada en 1998, poco antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, precedida por la fama de haber contribuido a la defensa legal del coronel tras su intentona golpista. En un capítulo de la historia que aún hoy divide opiniones, Cilia es presentada como una acuciosa abogada que logró la libertad del líder, mientras sus detractores aseguran que fue apenas una más en un séquito de admiradoras que visitaba al comandante en prisión. Lo cierto es que Cilia logró construir su reputación poco después de este episodio. De ser una mujer humilde, hecha a pulso, casada y con tres hijos, se convirtió en una ferviente chavista, al punto de perder su matrimonio y los clientes de su bufete. Fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y del partido MBR-200 antecedente del Movimiento Quinta República y del Partido Socialista Unido de Venezuela. Ya como pareja de Nicolás Maduro, Cilia siguió labrando su futuro. Fue la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional, donde sustituyó a su novio cuando éste fue nombrado canciller. Dirigió la bancada del oficialismo y de allí saltó a ser Procuradora General, en un acto de lealtad y agradecimiento de Hugo Chávez por los servicios prestados a la revolución. Y aunque su relación con Maduro fue siempre pública y ampliamente conocida, solo se dejaron ver juntos, tomados de la mano, durante la fugaz campaña presidencial de este año. Incluso, Maduro usó a Cilia en su campaña de desprestigio contra Henrique Capriles. Durante el acto de inscripción de su candidatura, el aspirante chavista la hizo subir a la tarima, y antes de estamparle un beso en la boca, gritó: “a mí sí me gustan las mujeres, yo sí tengo mujer”. 

Y para ponerle su sello revolucionario, se negó a llamarla primera dama por considerar ese “un concepto de alta alcurnia” y prefirió llamarla “la primera combatiente de la República”. Un estridente título que de alguna manera hace justicia con el trabajo que realizó para garantizar la continuidad del chavismo en el poder.

Aun así sorprendió el anuncio que hizo el propio Maduro de una boda muy íntima, casi secreta, sellada por el gobernador de Libertador, Jorge Rodríguez, en un acto civil al cual solo asistió la familia directa.“Fue una decisión sabia unirnos de acuerdo a lo establecido en nuestras leyes. Queremos mandar un mensaje claro, de fortalecimiento de nuestra juventud”, dijo Maduro en un escueto anuncio. Han sido varios los momentos en lo que el presidente se ha referido a su pareja, una mujer de 60 años nacida en el estado Cojedes, centro del país. Alguna vez en campaña, dijo muy orgulloso que Cilia “tiene un carácter candela pura. Es tan fuerte en la casa como lo que mostraba en el Parlamento. Pero yo me impongo con fuerza. La última palabra siempre la tengo yo, cuando le digo ‘así es, mi amor’”.Pero Cilia ha despertado también fuertes críticas. El gremio de trabajadores de la Asamblea Nacional la ha acusado de perseguir y despedir a 46 empleados para contratar a casi 40 personas de su entorno familiar. La denuncia nunca prosperó, pero por si las dudas, Maduro acaba de nombrar a Carlos Erick Malpica Flores, sobrino de ella como comisionado presidencial para asuntos económicos y financieros de la nación.Las críticas a Cilia han llegado al punto de denunciar que usa costosas joyas, gafas y relojes, detalle no bien visto en una revolucionaria. Lo cierto es que esta mujer pondrá su propio toque a este cargo que estuvo vacante durante los últimos nueve años de mandato de Hugo Chávez, tras el divorcio del comandante de su esposa Marisabel Rodríguez.