Dos jóvenes ciclistas que le siguen los pasos a Nairo Quintana

La historia de dos niños que sueñan con ser los Nairos del futuro. 
Dos jóvenes ciclistas que le siguen los pasos a Nairo Quintana

Por: Gloria Castrillon Fotos: David Schwarz

 

En Boyacá, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, crecen niños con la ilusión de ser ciclistas. Son fuertes y ascienden por estas montañas con una envidiable facilidad. Entre ellos hay varios que sueñan ser los herederos de Nairo Quintana.

 

Ever y Pedro tienen 13 años y unas ganas enormes de comerse el mundo pedaleando en sus bicicletas. Los dos son vecinos y amigos de Nairo Quintana y, sin duda, encabezan la lista de sus seguidores más fieles. Los dos han sabido lo que se siente vestir por primera vez un uniforme de ciclista y portar un casco o beber de una caramañola, gracias a los regalos de su ídolo, el héroe de Cómbita. Y ahora, los dos entrenan juntos por las mismas montañas por las que Quintana se formó como pedalista y en las que entrenó para el Tour de Francia. 

Ever es menudo, de piel cobriza y pelo lacio, físicamente muy parecido a Nairo. Su afición por las bicicletas comenzó desde que era niño. En medio de limitaciones económicas, empezó "tomando prestadas" las ciclas de los obreros que trabajaban en la finca, y luego con su trabajo en el campo logró comprarse una por $20.000. Esa se le dañó tantas veces que finalmente no volvió a rodar. Esta semana recibió una bici que le regaló una emisora local por solicitud de doña Eloísa, la mamá de Quintana. Estaba muy feliz, dio las gracias y rogó: “A diosito le pido con todo mi corazón dejar de echar azadón y poder ganar como Nairo”. 

 

130723_NairoQuintana_DS_052 Los dos niños, Ever y Pedro, entrenando. 

Pedro es más alto que Ever y de piel blanca. Dejó sus estudios de bachillerato para validar en un instituto y tener más tiempo para dedicarse a la bicicleta. Admira a Nairo desde que tiene uso de razón y cuenta orgulloso que Quintana lo ha visto subir en su caballito de acero desde Arcabuco hasta Tunja y le ha elogiado su potencia para escalar. “Me ha llevado varias veces a las competencias, lo he visto ganar en Duitama, Ramiriquí y Sogamoso. Vi por televisión el Tour de L’Avenir y lloré viéndolo triunfar en el Tour de Francia”.  Sigue al pie los consejos de Nairo. Desayuna caldo con papa, huevos, chocolate y pan antes de salir a recorrer cerca de 50 kilómetros diarios entre Arcabuco y Cómbita, un ascenso desde los 1600 hasta los 3050 metros sobre el nivel del mar. 

Ambos acompañaron a Nairo en un ciclopaseo que se organizó para despedirlo y desearle suerte en el Tour de Francia. Al final, se despidieron con nostalgia. “Él nos dijo que nos llevaba en el corazón, que echáramos para adelante que él no nos dejaría atrás nunca”.