La fuerza detrás de Nairo Quintana: aquellos que han estado siempre a su lado

Desde que se enamoró de la bicicleta y soñó con ser ciclista, Nairo contó con el apoyo de varias personas que confiaron en él y le ayudaron a ser el gran héroe nacional que es hoy.
La fuerza detrás de Nairo Quintana: aquellos que han estado siempre a su lado

El primer gran apoyo de Nairo fue su familia 

Su papá, don Luis, a pesar de tener una discapacidad en sus piernas que le limita enormemente sus movimientos, nunca dejó de apoyarlo y animarlo. Le compró la primera bicicleta en Tunja por $80.000. En un Dodge Dart destartalado lo llevaba por los pueblos de Boyacá a cuanta clásica y carrera podía inscribirlo. Le cargaba la llanta de repuesto y se rebuscaba el dinero para los repuestos e implementos. Cuando vio la necesidad, gastó sus ahorros para comprarle una máquina mejor: le costó $300.000. Fue él quien buscó inscribirlo en un club para que pudiera empezar su carrera. 

Su mamá, doña Eloísa, lo relevaba del trabajo del campo y de la casa para que pudiera dedicarse a entrenar. Se levantaba en la madrugada para tenerle listo un desayuno de caldo con papa, huevos, agua de panela y pan. Al almuerzo, estaba pendiente de que tuviera grano, arroz, papa, carne o un buen sancocho de gallina, el plato favorito de Nairo.  Nelly, una de sus hermanas mayores, le ayudó cuando pudo con dinero para los repuestos de sus bicicletas. Su hermano menor, Dayer también lo apoyaba y lo acompañaba. Incluso se convirtió en ciclista por influencia de él.

130723_NairoQuintana_DS_002 Los papás de Nairo le agradecen a la Virgen del Carmen los triunfos de su hijo.

 

Héctor J. Pinilla 

Un corredor que alcanzó a participar en cinco vueltas a Colombia como gregario de viejas glorias del ciclismo, era un asiduo visitante de la tienda de don Luis Quintana y solía conversar con él sobre las carreras y los ídolos del momento. Fue el primero en descubrir que Nairo, ese muchacho que subía y bajaba en bicicleta hacia el colegio Alejandro de Humboldt, tenía el porte de ciclista, la potencia del pedaleo y la fuerza suficiente para ser un campeón. Lo inscribió en su club Escuela Santiago de Tunja. 

Héctor J. Pinilla

 

Los profesores del colegio Alejandro de Humboldt

Ellos fueron un apoyo importante para Nairo. Le ayudaron a recuperar los logros y evaluaciones cuando el joven ciclista participaba en las competencias de intercolegiados y las clásicas locales y regionales. El rector Miguel Alfonso Moya dio orden perentoria a los profesores para que fueran comprensivos con Quintana y otros muchachos que empezaban su afición a las carreras. Las profesoras Anita Rodríguez (en la foto) e Irene Pérez fueron las encargadas de curarle las heridas en piernas y brazos, cuando llegaba al colegio después de recorrer más de 70 kilómetros entre Cómbita, Arcabuco y Barbosa. 

Nairo y profesora

 

Fernando Flórez 

Flórez era el director de Indeportes, el instituto departamental encargado de impulsar el deporte, cuando Nairo (18 años) estaba a punto de graduarse de bachiller y ya descollaba como una figura de las competencias locales y regionales. Lo convocó a unas pruebas físicas con miras a conformar un equipo continental llamado Boyacá es para vivirla, con el preparador español Vicente Belda. Fue él quien lo llevó con ese conjunto a Europa, donde Quintana se destacó como uno de los mejores sub 23. Hoy, como alcalde de Tunja, sigue apoyándolo, organizó la despedida antes de que partiera para participar en el Tour de Francia. Son amigos y establecieron una fundación para impulsar y apoyar a niños y jóvenes que quieran ser ciclistas.

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Vicente Belda

El técnico español se fijó en Nairo durante las pruebas de esfuerzo por su excelente resultado. De hecho, le hizo repetir la evaluación porque pensó que había un error. Al final, confirmó que Quintana había movido el SRM, un dispositivo que mide la potencia del pedaleo, a 420 vatios. Los chicos de su edad marcaban 370. Fue él quien determinó que su capacidad mental y su fortaleza le darían para ser un gran corredor. Se convirtió en su manejador y gran consejero. 

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