12 actores del momento en su momento

Cada época tiene un actor que por su carisma, forma parte de los inolvidables. ¿Cuál es tu favorito?
Miguel Varoni

Julio César Luna. El primer galán.

 

Fue su frágil salud la que hizo que, en medio de una gira internacional con su compañía de teatro argentina, tuviera que quedarse más de lo previsto en Colombia, sin saber que terminaría radicándose en el país y convirtiéndose en una institución de la televisión colombiana, con protagónicos en más de 20 producciones, entre ellas El enigma de Diana (1967), Candó (1969) y Un largo camino (1977). Bernardo Romero y Anuncia Pereiro le dieron la mano en los años sesenta y setenta para labrar su camino en la pantalla chica, mientras su estadía en Colombia le curaba el asma. De ahí en adelante, solo vino una larga y afortunada carrera que lo convirtió en el maestro de la actuación para las nuevas generaciones.

 

reproducciones (2)

 

 

Álvaro Ruíz. El hombre feliz.

 

_MG_4122

 

Con la compañía Aires Boyacenses, marcó su debut como actor cuando tenía ocho años. Después le siguieron presentaciones en carpas con compañías colombianas y españolas, para trabajar luego como presentador de televisión en el programa Grill Tv. Pero fue en 1969 con su participación en la telenovela Candó, que su nombre comenzó a figurar como una de las promesas de la actuación colombiana. Crónica de un amor (1970), La vorágine (1975), La mala hora (1975) y Manuelita Sáenz (1978), fueron solo algunas de las producciones con las que Álvaro se consagró como el actor de televisión en los años setenta.

 

Jaime Saldarriaga. El siete mujeres.

 

_MG_4349

 

Hijo del actor José Saldarriaga y sobrino del libretista Ricardo Saldarraiga, desde pequeño le fue familiar estar rodeado de las cámaras. Quizá por eso, la frescura y el encanto en frente de ellas le resultaba natural. En La abuela, a finales de los años setenta, despuntó su perfil de galán con el papel de Hernancito. En sus papeles de prócer u hombre citadino, siempre enfatizaba en su cariz varonil y coqueto. Su protagónico en El siete mujeres (1985) con su clásica camisa desabotonada, lo consolidó como el hit de la época. Las mujeres morían por él, pero fue, precisamente por tribulaciones del corazón, que murió trágicamente en el mejor momento de su carrera.

 

Mauricio Figueroa. Lo suyo era la seducción

 

4.

 

Psicología, modelaje y actuación… fue a esta última a la que dedicó su vida. En 1973 tuvo su primera participación en la telenovela Caminos de gloria, y con ella se abrió paso como el galán juvenil de los setentas en melodramas como La trampa, Un largo camino, Su majestad el dinero y Destino. En 1979 recibió el premio APE al mejor actor por su trabajo en Piel de zapa. Una de sus últimas participaciones fue la de Ezequiel, en Francisco el matemático.

 

Armando Gutiérrez. Villano y galán. 

 

Gutiérrez - en los Cuervos

 

Aunque siempre se consideró un actor de teatro, al llegar a la televisión y al cine fue una sensación. Cada año recibía un premio diferente: el India Catalina, el TVyNovelas, el Simón Bolívar, el del Festival de Cine de Cartagena, el de Focine… Saltó de las tablas a la televisión gracias a la telenovela Los novios (1979), pero fue su interpretación de Amadeo en La pezuña del diablo (1983) la que lo consagró como el galán del momento y lo llevó a participar en múltiples producciones, una detrás de otra: Los cuervos, Amándote, Calamar, La vorágine, Vuelo secreto, En cuerpo ajeno… Gutiérrez demostró que era un actor polifacético que podía ser galán o villano, loco o corrupto, y, en esa medida, fue sumando galardones a su hoja de vida entre las décadas de 1980 y 1990, para luego desaparecer de la pantalla.

  

Carlos Muñoz. El rey de los ochenta.

 

_MG_4053

 

Sus primeros papeles fueron como extra, junto a cuatro amigos. Tuvieron que representar a unos españoles que fumaban y tomaban vino en una taberna. De ahí se le midió a trabajar en obras de teleteatro. Afirmó que nunca participaría en telenovelas, aunque fue en este género donde se consagró como uno de los mejores actores colombianos de los ochenta. Fue Pedro Camacho en La tía Julia y el escribidor (1981); Adán Corona en Pero sigo siendo el rey (1984); Oliverio Currea en Amándote (1986), El padre Pío Quinto Quintero en San Tropel (1987), y Epifanio del Cristo Martínez en Caballo viejo (1988), entre sus papeles más recordados. Con este último ganó el premio Ondas en España.

   

Carlos Vives. El cantor de Escalona.  

 

5.

 

Tuyo es mi corazón (1985) y Gallito Ramírez (1986) dejaron huella en la televisión colombiana tal vez porque catapultaron a Carlos Vives como una de las figuras más frescas y queridas de la farándula nacional en los años ochenta. Publicista, actor y músico, fue su papel de Rafael Escalona en la telenovela Escalona (1992), al lado de Florina Lamaitre (La Maye), el que le permitió darse cuenta de que,  aunque tenía solvencia para la actuación, lo suyo era seguir el destino del cantautor vallenato. El tiempo y el público demostraron que no se equivocó.  

 

Víctor Mallarino. Don Mirando Zapata.

 

mallarino.

 

El nuevo siglo cogió a Mallarino en uno de los mejores momentos de su carrera. Entre 1999 y 2001 se convirtió en el rey de la pantalla chica, después de interpretar tres personajes que le permitieron confirmar que es un actor polifacético: fue el antagonista en ¿Por qué diablos? (1999), el Don Juan en La babysister (2000) y el antigalán en El inútil (2001), papel con el que se llevó un India Catalina a mejor actor y se ganó la admiración y el cariño de los colombianos, quienes se enamoraron de ese ingenuo fabricante de zapatos que causaba risa y ternura a la vez. Aunque dirigió telenovelas memorables como Calamar (1989) y Sangre de Lobos (1992), y actuó en películas como La estrategia del caracol (1993), fue su entrañable actuación como Mirando Zapata la que terminó por coronarlo como el actor del momento.

 

Miguel Varoni. El pirulino.

 

1

 

Hacer del antigalán una figura querida y entrañable: parece difícil, pero fue justamente lo que logró Varoni en 2000 cuando llegó a la pantalla chica con el personaje de Pedro Coral, en la telenovela Pedro El Escamoso. Hijo de la actriz Teresa Gutiérrez, desde los doce años inició su carrera, con su actuación en la obra Las señoritas Gutiérrez (1976). Con el paso del tiempo afianzó una carrera actoral participando en producciones como Los cuervos (1984-86), La potra zaina (1993) y Las Juanas (1997). Aunque sería con su papel de Pedro el Escamoso, con su particular corte de cabello, sus botas de punta y su swing para bailar, el que le valdría el reconocimiento nacional y e internacional –más de 70 países compraron la telenovela. No en vano recibió en 2002 los premios Tv yNovelas y New York.

 

Robinson Díaz. Carácter puro.

 

robinson

 

Durante casi toda la década de los noventa, Díaz fue la estrella de la televisión y el cine nacionales. Todo comenzó en 1993, cuando obtuvo su primer papel protagónico en la telenovela Detrás de un ángel y demostró que era uno de los actores más serios y profesionales del país. En las telenovelas en las que participó en esos años –María Bonita (1995), La otra mitad del sol (1996) y La mujer del presidente (1997); y en las películas de las que hizo parte –La gente de la universal (1993), Solplo de vida (1997), Bolívar soy yo (2000) y Pena máxima (2000)– fue evidente su aplomo y versatilidad actoral, que lo llevaron a convertirse en uno de los actores más interesantes de Colombia.

 

 Enrique Carriazo. Rey de reyes. 

 

edilberto

 

“El ser humano tiene que defenderse con algo para sobrevivir”, dijo Enrique Carriazo sobre la actuación. Alcanzó el reconocimiento nacional la década pasada en Los Reyes (2005), con su papel de Edilberto, un carismático chofer de bus que ayuda a una depresiva accionista de una compañía, y esta, en agradecimiento, decide nombrarlo presidente. Durante la producción de Una historia de amor, la obra de teatro que creó en 2010 y en la que invirtió todos sus ahorros, Carriazo, conocido también por su papel de Mariano Concha en la película La pena máxima (2001) y Atilio Moncada en la telenovela Prisioneros de Amor (1997), manifestó que lo suyo, por encima de todas las cosas, es la escritura. Pero así él lo considere, no hay duda de que cada vez que aparece en televisión se roba la atención de los colombianos.

 

Andrés Parra. Carisma de sobra.

 

parra

 

Carlos Zapata, alias Anestesia, un carismático traqueto que se la pasaba entre Miami y Colombia, fue su primer papel destacado. Cualquiera diría que la carrera de este caleño criado en Bogotá empezó en el reparto de El cartel de los sapos (2008), una de las series precursoras que abordó de frente el narcotráfico en la televisión colombiana, pero no es así. En Por amor a gloria (2005) realizó su debut protagonizando a Lorenzo Pava, sin embargo, todo lo que aprendió en su adolescencia en la Escuela de Formación de Actores Libres lo cristalizó en El patrón del mal (2012), una producción que se convirtió en serie de culto gracias a su memorable actuación representando a Pablo Escobar. Por este trabajo recibió el Premio India Catalina 2013 a mejor actor protagónico. Actualmente Parra está grabando, junto a Christian Tappan y Jacqueline Arenal, La suegra, una telenovela que próximamente estrenará Canal Caracol.

 

Fotos: Archivo CROMOS.