El director de teatro Pawel Nowicki creó una bebida alcohólica que mata bacterias y no produce guayabo

El polaco Pawel Nowicki produce artesanalmente una bebida tradicional de su país que, según él, provoca elucubraciones. ¡Y ahora lo comercializará!
El director de teatro Pawel Nowicki creó una bebida alcohólica que mata bacterias y no produce guayabo

Pawel Nowicki es un polaco radicado en Colombia desde 1990. De hecho ya tiene cédula colombiana, ruana y alpargatas. Llegó con su esposa, la actriz Ania Nowicka, por una invitación del también director de teatro Rubén Di Pietro. Es maestro de filología y director de cine y de televisión, ambos títulos de la Universidad de Lodz, en Polonia, donde también nació en 1951.Siendo muy joven, a los 30 años, fue director artístico y general de los teatros más importantes de Polonia. En Colombia, cuando fue director del Camarín del Carmen, se destacó por sus montajes de Drácula y Quarteto; y en la ENAD por La hojarasca y Edipo Rey, entre otros. Además ha sido un destacado productor de telenovelas.En el 2000 regresó a Polonia y se quedó seis años. Allí realizó telenovelas con su productora Bogotá Films y escribió un libro en polaco sobre el género de la telenovela. Pero nuevamente Colombia le jaló la sangre y desde el 2007 es asesor de la vicepresidencia de producción del Canal Caracol.Entre los libros que lee por gusto y los libretos que debe leer por obligación, Pawel se deleita con el cuidado de las plantas y con los colibríes que llegan a su balcón. Pareciera que fueran sus únicas pasiones, pero detrás de los libros, las historias, y los colibríes, hay un hombre dedicado hace 40 años a producir artesanalmente nalewka, una bebida tradicional polaca con 60 % de alcohol que se hace en un proceso de maceración de frutas, hierbas y especias, y que “no es para tomar mucho”.Cada familia en Polonia tiene la suya propia, única y muy difícil de repetir. La fórmula se mantiene en secreto. Al principio el nalewka se elaboraba para uso medicinal. Por ejemplo, el abuelo de Pawel, Bonawentura Henke, lo hacía con ámbar para mantener el vigor sexual (“aunque lo usaba para curarse de todo”), pero también lo hacía de anís para el estómago y de valeriana para tranquilizar la mente. Guardaba las botellas como en botica y al cabo de doce años podía beber un trago. No estaba hecho para emborracharse, como sí lo es el vodka. El nalewka era un trago con propiedades reconstituyentes. Pawel inauguró sus dotes de alquimista en su país natal al mezclar alcohol puro con frutas que encontraba en el bosque: czeresnia (cerezas), czerwona porzeczka (grosellas), jezyna (zarzamora) y poziomka (fresas silvestres). En Colombia continuó su labor de “ensamblaje” (significado en polaco de nalewka) pero tuvo que usar frutas tropicales como maracuyá, guanábana, uchuva, guayaba y tamarindo. Así obtuvo sabores únicos y exóticos para sus amigos polacos. “Hay frutas que no dan muy buenos efectos, cada fruta reacciona de diferente forma. Algunas necesitan cáscara, otras solo un poco de ralladura; es un proceso en el que hay que observar e intuir, se necesita como mínimo seis meses para lograr un buen resultado, aunque lo ideal es un año”, dice Pawel.

Pawell“No me gustan los alcoholes suaves porque dañan el estómago. El nalewka se toma como aperitivo o como pousse-café para sentir sus beneficios. Es más saludable que cualquier otro licor.”

Pawel mezcla en frascos de vidrio alcohol, frutas, y especias como anís, canela o cardamomo, y luego endulza con miel. Debe cuidar que los frascos mantengan una buena temperatura y no exponerlos a mucho calor o mucho frío, como suele ocurrir en Bogotá. Acaba de hacer uno, con muy buenos resultados, entre sus catadores, de arazá, una fruta del Amazonas.Hace veinte años Pawel podía tomarse un litro de vodka sin sufrir guayabo. “Tenía muy buena resistencia, pero ahora no puedo”. Recomienda tomar nalewka porque el hecho de usar alcohol puro mata cualquier bacteria en el cuerpo. La maceración que tiene este licor, que no es fermentado, hace que no tenga o tenga muy pocos congéneres, sustancias tóxicas que incrementan el guayabo o provocan  intoxicación en el cuerpo. “No me gustan los alcoholes suaves porque dañan el estómago. El nalewka se toma como aperitivo o como pousse-café para sentir sus beneficios. Es más saludable que cualquier otro licor”.A quienes reciban una botella de su licor, Pawel les adicionará el libro gordo del guayabo, que llevará por título El derecho al guayabo y que sacará al mercado en octubre con una editorial independiente. Como se vanagloria de conocer muy bien las bebidas alcohólicas (“el guayabo me teme”, dice Pawel con una sonrisa socarrona) el libro tendrá las mejores recetas para vencer el guayabo y poder tener un día de trabajo normal sin padecer las dolencias del exceso de alcohol. “Jugo de tomate con caldo de almejas, los ceviches y sancochos de pescado de cualquier plaza de mercado y hasta dos bananos son técnicas muy simples para vencer el guayabo… En el mercado hay más de 200 medicamentos para el guayabo y ninguno sirve”, dice con su mirada franca y directa.Si todo funciona como lo espera, Pawel sacará de su casa el nalewka y lo pondrá en las tiendas de licores. Veremos botellas con el nombre de Casa Nowicki con nombres exóticos que distinguirán un sabor de otro, como Ojos azules (igual a los de Ania su esposa), Lágrimas de caimán, Recuerdo y Byki byki.Y cuando usted lo pruebe, hablamos… del guayabo que no tuvo y del guayabo que tendrá si no lo toma.