Abren en Nepal una Casa del condón

Esta semana se abrió una tienda en Nepal exclusivamente de preservativos. La noticia es insólita pues se trata de un país de costumbres muy conservadoras en el que hasta ahora había que acudir a estancos y farmacias para adquirir el producto.
Abren en Nepal una Casa del condón

El uso del preservativo es una práctica reconocida sólo por el 29 por ciento de los varones nepalíes, normalmente tímidos a la hora de acercarse a los establecimientos para hacer acopio del producto.

“Cuando la gente va a una farmacia para comprar preservativos, esperan a que los demás clientes se marchen para hacer la compra” , dijo Raju Bhujel, uno de los promotores de la nueva tienda, llamada la Casa del Condón.

“Queríamos fomentar el uso de los preservativos y hasta ahora hemos recibido una respuesta muy buena” , añadió Bhujel. Los dueños del establecimiento esperaban vender entre 400 y 500 preservativos diarios, pero la media de ventas ha superado con mucho sus previsiones: en los cinco días transcurridos desde su apertura, las ventas han oscilado entre las 2.500 y 3.000 unidades.

“Tenemos toda clase de clientes, tanto jóvenes como viejos -afirmó Deepak Poudel, otro de los empresarios tras la iniciativa-. Aunque no podemos estar seguro de ello, hay tanto solteros como casados” .

Las relaciones sexuales antes del matrimonio han aumentado en Nepal en los últimos quince años, sobre todo entre los grupos sociales de más ingresos, pero la mayoría de las bodas siguen siendo decididas por las familias.

Este sistema de casamiento implica que, en muchos casos, los recién casados ni siquiera se hayan la palabra antes de la ceremonia, lo que contrasta con la liberación de las costumbres y el sexo premarital, cada vez más común en las zonas urbanas.

Como parte de su campaña de promoción del uso del preservativo, los dueños de la nueva tienda también quieren proporcionar unidades a un precio justo, “cuando una persona va a comprar un preservativo, paga el precio que pida la tienda, porque se siente demasiado avergonzada como para quedarse más tiempo del necesario” , razonó Bhujel, que también posee una farmacia.

Según el empresario, la vergüenza lleva a los clientes a renunciar al tradicional regateo y pagar hasta cuatro veces más el precio que vale realmente el producto. “¿Por qué no pueden los preservativos ser comprados y vendidos como los productos esenciales de cada día” , se preguntó.

Como ocurre en Occidente, los nepalíes disponen ahora de distintas variedades, con precios que van desde 1 rupia (menos de dos céntimos) a 160 (dos dólares) , y modelos importados desde el Reino Unido, Japón, Estados Unidos y la India.

Presentan diferencias de calidad: los preservativos más baratos están subsidiados por el estado con ayuda de Estados Unidos, pero a la vez los nepalíes pueden elegir la variedad japonesa -más fina- y hasta productos con vibración para desatar su libido.

“Después de todo, el sexo es una necesidad de todo el mundo, y hay que disfrutarlo. Con las diferentes calidades de preservativos, queremos estar seguros de que la gente disfruta el sexo con condón” , concluyó Bhujel. Él y sus compañeros se preparan ya para abrir otras dos tiendas en la ciudad.

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