La Carla Bruni de África

Con sus peinados excéntricos y atuendos llamativos, Chantal Biya ha dado muestras de no ser la típica primera dama. La esposa del presidente de Camerún aprovecha su particular estilo para llamar la atención de la prensa y abrirse campo entre las mujeres más distinguidas del mundo.
La Carla Bruni de África

Chanel y Dior encabezan su lista de diseñadores favoritos, gusto que entre los cameruneses le ha valido el apodo de "la Carla Bruni de África". Más que una comparación, para esta mujer de 34 años es uno de los mejores cumplidos que ha recibido en su vida, porque si de algo está convencida es de que al igual que la esposa de Sarkozy, ella es ejemplo de clase y elegancia.

Lo curioso es que a diferencia de la primera dama de Francia, Chantal es aficionada a los colores vivos y estampados fuertes. Así quedó claro el pasado mes de marzo durante la visita del Papa Benedicto XVI a Camerún, como parte de su gira de seis días por África, donde a cada acto precedido por el Santo Pontífice se aseguró de mostrar lo mejor de su ropero.

Un vestido azul acuoso con encaje blanco, que hacía juego con su cartera de Hermès decorada con diamantes, fue lo que escogió para recibirlo en el aeropuerto. Pero la verdadera sorpresa la dio horas después cuando se bajó del carro luciendo un tocado en la cabeza que sin duda era bastante pesado. Claro que para la primera dama de Camerún esto no es un problema gracias a uno de sus atributos insignia: su abundante cabellera que siempre luce con orgullo.

Si hay algo que apasiona a Chantal es la cosmética. Se encarga por sí misma de cada uno de los detalles de su apariencia física, desde los diferentes tonos de rojo de esmalte para sus largas uñas, hasta la milimétrica precisión con que diseña sus cejas, con las que procura afianzar sus facciones felinas.

Claro que, a diferencia de lo que muchos pensarían, Chantal hace más en el día que arreglarse frente a un espejo. Desde 1994, cuando se convirtió en esposa de Paul Biya, se ha dedicado a dirigir varias organizaciones de caridad como Sinergia Africana, que recoge fondos para las personas con VIH/sida. Su dedicación fue reconocida por la Unesco, que la nombró como Embajadora de Buena Voluntad, título que le permitirá trabajar en el proyecto Familias de África Primero, que ayuda a niñas, mujeres, huérfanos y desfavorecidos a tener acceso a educación.

Con este nombramiento se une a personalidades de la talla de Nelson Mandela y el premio Nobel de Literatura Wole Soyinka, quienes han luchado por mejorar la imagen de África. Aunque ellos tienen muchas más credenciales, Chantal posee una en la que es inimitable: un estilo único que, combinado con su evidente personalidad, la ubican como una primera dama sin igual que ha sabido ganarse el amor y el respeto de su pueblo con originalidad y un gusto peculiar.