La otra Spencer

Sólo viaja a Inglaterra durante las vacaciones. Sin embargo, es tan imponente su presencia que Little Black Book, una de las revistas más prestigiosas del Reino Unido, la nombró como la soltera más codiciada de ese país, un título que a Kitty Spencer le causa risa porque, a diferencia de las modelos y actrices que la acompañan en la lista, ella vive rodeada de animales salvajes en Suráfrica desde hace 14 años, una forma de vivir que no parece muy atractiva.  
La otra Spencer

Muchos dicen que su encanto radica en el parecido con su tía, la ya fallecida Lady Di. Pero para esta joven de 18 años, tener el pelo rubio y los ojos azules como la hermana de su papá, el conde Earl Spencer, es sólo una bonita coincidencia.

Kitty tenía siete años en el momento del accidente automovilístico en el que murió Diana en 1997. “Conocí a mi tía, pero yo era tan pequeña cuando ella falleció que no tengo demasiados recuerdos”.

Dice, además, que la elegancia y el porte que la caracterizan no los heredó de su tía sino de su mamá, la ex modelo Victoria Lockwood, quien en 1990 ocupó la misma portada que hoy la lanza a ella como la nueva promesa de las pasarelas internacionales. Sin embargo, este es el único aspecto de la carrera de su mamá que Kitty piensa rescatar. A los 19 años, Victoria se enfrentó a problemas de anorexia y alcoholismo después de empezar a trabajar en las pasarelas de Nueva York. “Nunca probaré las drogas, vi lo que le hizo a mi madre y prefiero no revivirlo”, afirma Kitty.

Su personalidad calmada y una madurez adelantada para su edad son el resultado de vivir en un lugar tan lejano a la presión de la realeza y la farándula como Ciudad del Cabo. Mientras las muchachas de su edad viven metidas en centros comerciales, Kitty prefiere pasar sus ratos libres en la playa, o recorriendo Suráfrica en un safari. Apenas en 2007, durante un concierto en memoria de la princesa Diana en Londres, que fue vista por primera vez en muchos años al lado de sus primos Henry y William, a quienes asegura no conoce como debería. Desde de que sus padres se divorciaron en 1997, tras varios rumores de infidelidad por parte de Earl Spencer, Kitty sólo viaja a Inglaterra en las vacaciones para visitar a su papá en la mansión de la familia en Northamptonshire, en el centro de Inglaterra.

Aunque cortas, sus apariciones en las calles de Londres han captado la atención de paparazis que la persiguen adonde vaya. Fue tanta la exposición que le dieron, que la revista Tatler la invitó para que sea su portada en el mes de abril. Con esta aparición, Kitty se une a Reese Witherspoon, Sandra Bullock y Carolina de Mónaco en la lista de mujeres que conquistaron al público inglés gracias a los artículos que esta publicación hizo de ellas.

Kitty, por su parte, está disfrutando cada segundo, al punto de confesarle a la revista que no le molestaría dejar África por un tiempo. “A veces pienso que sería divertido vivir en Londres, creo que tengo que volver y probarlo”. Aunque en enero comenzó a estudiar política y psicología en la Universidad de Ciudad del Cabo, ya solicitó su traslado de expediente a la Universidad de Bristol en septiembre.

De ser así, esta estudiante estrella tendrá que aprender a dividir su tiempo entre las clases y las sesiones fotográficas. Lo bueno es que cuenta con el apoyo de su padre, de quien asegura: “Tenemos los mismos ideales y pensamos de la misma forma, además tenemos el mismo sentido del humor”. Con semejante respaldo, no le será muy duro separarse de Jasper, un modelo y campeón mundial de surf de 21 años con quien sostiene una relación hace más de año y medio.

Mientras tanto, Kitty quiere aprovechar al máximo la tranquilidad y el anonimato que tiene en su casa en Suráfrica, donde planea seguir nadando cerca de tiburones. Según ella, es la mejor preparación para cuando tenga que enfrentarse a los paparazis de Inglaterra. Porque si bien no quiere ser comparada con su tía, tampoco quiere terminar como ella.

Al aparecer en la portada de la revista Tatler, Kitty Spencer entró por la puerta grande al mundo del modelaje. Con 18 años, esta inglesa quiere demostrar que aunque llama la atención por ser sobrina de Lady Di, tiene todo para brillar con luz propia.

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