La sombra de Gomorra

El escritor que puso al descubierto el sistema de la mafia napolitana en un libro que ha vendido cuatro millones de copias, y por el cual ha sido amenazado de muerte por la propia Camorra, ahora lucha contra otro fantasma: una acusación de plagio.
La sombra de Gomorra

Poco después de huir de Italia amenazado de muerte por la Camorra, Roberto Saviano concedió una entrevista al diario El País, de España. El periodista le recordó a Saviano lo que él mismo había escrito en Gomorra: "La Camorra tiene una memoria larguísima y es capaz de una paciencia infinita", y remató con una pregunta demoledora: ¿No hay esperanza para usted?

"Ninguna -contestó Saviano-. Seguro me lo harán pagar; el problema es que no sé cuándo ni dónde".

Quién sabe si ya lo están haciendo en sigilo, aunque según Gomorra el sigilo no es una palabra que quepa en el diccionario de la mafia napolitana. Justo en el cenit de su popularidad, cuando se ha convertido en una estrella internacional, en una especie de adalid del periodismo independiente y en un fenómeno editorial que ha vendido dos millones de copias en Italia y otro tanto fuera de su país, Roberto Saviano enfrenta una amenaza que puede ser peor que la condena a muerte a la que lo tiene sentenciado la Camorra: el desprestigio profesional, todo por cuenta de un colega suyo que lo ha demandado por plagio. Se llama Simone di Meo y está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias en sus reclamos. La cosa va tan en serio que Saviano tendrá que comparecer ante un tribunal napolitano el próximo 7 de junio para defenderse de la acusación.

Di Meo cuenta que cuando leyó el libro lo notó demasiado familiar para su gusto, no tanto por el tema como por el estilo. Según él, Saviano había copiado casi literalmente párrafos enteros de sus crónicas barriobajeras sobre el funcionamiento de la mafia napolitana en zonas específicas de la ciudad italiana. Y para poner un ejemplo, cita un trozo de texto en el que Saviano compara el sistema de la Camorra con la estructura multinivel de muchas organizaciones legales estadounidenses. "Eso, tal cual, ya lo había escrito yo". Di Meo no se conforma con detectar frases suyas en el libro; define Gomorra como el resultado de una mezcla de crónicas sobre la mafia que aparecieron en los diarios napolitanos y que Saviano supo conectar muy bien.

Según Saviano, era lo único que le faltaba después de ser forzado al ostracismo y, en consecuencia, a vivir permanentemente escoltado y pernoctando en más de 30 casas distintas en los últimos seis meses. Aunque tampoco era para menos.

El libro de Saviano, cuya versión cinematográfica barrió con los premios europeos de cine y ha sido aplaudida en cualquier escenario donde se presente, es una radiografía nítida de la estructura de la Camorra, que Saviano prefiere llamar el Sistema, gracias al cual la mafia napolitana mantiene sus garras muy bien puestas en los más diversos negocios, desde el contrabando de mercancías de todo tipo en el puerto de Nápoles, hasta el manejo de los desechos tóxicos, pasando por el diseño de modas, el cemento y, por supuesto, los estupefacientes. Es una maquinaria muy bien aceitada que no tiene remedio porque es consentida y sustentada por el capitalismo. La Camorra no ha hecho sino llevar la manida frase de los gerentes estadounidenses a la máxima expresión: "No es nada personal, son negocios".

Saviano lo debería saber bien: su condena a muerte no es nada personal, son negocios, así se trate de la muerte profesional, planeada desde las entrañas del monstruo para acabar con su reputación, algo mucho más doloroso que la propia muerte física, que lo convertiría en mártir.

Sin embargo, el autor de Gomorra no hila tan delgado. Se limita a remitirse al periodista italiano Enzo Biagi, quien decía que sólo era posible saber si un libro era exitoso si había sido pirateado y si el autor había sido acusado de plagio. En este sentido, Saviano puede darse por satisfecho, pues ya ha reunido ambos requisitos.