Los túneles de Gaza

En Rafah, una ciudad paralela se mueve a 15 metros de profundidad. Un laberinto de túneles se despliega debajo del muro de 15 kilómetros que dividió esta ciudad en dos para separar la Franja de Gaza de Egipto.
Los túneles de Gaza

Son cientos (algunos hablan de miles) de pasos subterráneos que sirven para el contrabando de todo tipo de artículos, desde comida hasta armas y que se convirtieron en la única forma de luchar contra la incomunicación y el bloqueo que sufren los palestinos.

Rafah fue el único punto que durante décadas tuvieron los palestinos para pasar a territorio egipcio a abastecerse de comida, combustible y demás suministros, aunque con controles por parte de Israel y Egipto. Pero en junio de 2007 el grupo extremista Hamas tomó control militar de la franja y empeoraron los problemas. Al hacinamiento -cerca de millón y medio de palestinos malviven en apenas 360 kilómetros cuadrados- y la pobreza, se sumó la total incomunicación: el 9 de junio de 2007 el paso fue cerrado por Egipto.

El presidente egipcio Hosni Mubarak se niega a abrir la frontera, incluso durante los 22 días de enfrentamiento que culminaron en enero pasado, sólo la abrió para dejar pasar a algunos heridos graves y una cantidad limitada de ayuda humanitaria. Asegura que no abrirá la frontera mientras el control de Gaza esté en manos de Hamas.

Por eso en esta coyuntura los túneles han cobrado tanta importancia. Los palestinos aseguran que después de año y medio de bloqueo, los pasos subterráneos les permiten mantenerse vivos. De hecho, los operadores de los túneles conocidos como "cabezas de serpiente" transportan comida, electrodomésticos y hasta animales, pero los militantes de Hamas también pasan armas e incluso desde allí operan los cohetes con los que atacaron recientemente a Israel.

Se dice que hay entre 20 y 30 túneles principales que cruzan la frontera y más de 300 secundarios que se conectan con éstos para evitar la acción de las autoridades egipcias. Una persona capturada en uno de los túneles puede recibir una condena de hasta 30 años de prisión. Por eso es tan caro usarlos. Pasar un fusil AK 47 puede costar hasta 200 dólares y los cohetes, hasta el doble.

El negocio es muy lucrativo y es una tradición familiar. Desde 1982, cuando Israel y Egipto acordaron dividir Rafah en dos, docenas de familias quedaron separadas y empezaron a cavar túneles entre las casas que estaban situadas a lado y lado del muro. Con el tiempo, el negocio se fue ampliando.

Durante la segunda Intifada, en octubre de 2000, el ejército israelí empezó a combatir el tráfico de armas por estos subterráneos, destruyendo viviendas próximas a la frontera para evitar que en su interior se cavaran túneles. Obviamente la medida no sirvió y ahora se construyen en lugares más alejados y difíciles de detectar. Del lado palestino las entradas están tapadas con pequeñas estructuras de teja plástica que simulan invernaderos y la salida del lado egipcio se hace en medio de cultivos o dentro de las casas.

La situación llegó a un punto tan crítico que el cese al fuego pactado hace algunas semanas está en vilo por el tema de los subterráneos. Israel acusa a Egipto de no hacer nada para destruir los túneles y los palestinos se niegan a dejar de usarlos por el bloqueo. Aún así el gobierno egipcio, con recursos de Estados Unidos, instaló cámaras de vigilancia y sensores de movimiento en los 14 kilómetros de frontera como una forma de cumplir con lo pactado en la tregua.

Hamas cuenta con alrededor de 15.000 militantes armados. "Si los israelíes nos atacan, se encontrarán con combatientes que emergerán de bajo tierra para enfrentarlos con armas de avanzada", había pronosticado un vocero del movimiento antes de los recientes enfrentamientos. Israel por su parte, reconoce su dilema. Sabe que incluso si ocuparan la franja de Gaza, sólo será la superficie, mientras que la Gaza subterránea seguirá desafiándolos.

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