Miss Universo nunca soñó con ser reina

La mujer más linda del mundo confesó que lo único que quería cuando era pequeña era estudiar. Su tía, una diseñadora, la metió en el mundo del modelaje.
Miss Universo nunca soñó con ser reina

La ciudad de los casinos recibió con los mismos brazos abiertos a las 83 concursantes de todo el planeta que llegaron a disputar el trono de Miss Universo. Pero la suerte estaba echada. Desde que se bajó del avión, la ruleta siempre favoreció a Jimena Navarrete.

Con sus enormes ojos cafés y un rostro angelical, Jimena fue conquistando primero al público y luego al jurado y salió triunfante del mismo escenario donde su paisana Lupita Jones obtuviera la primera corona de Miss Universo para su país en 1991.

Pasaron 19 años, tres meses y seis días antes de que a los mexicanos se les hiciera realidad el sueño de tener otra reina universal. La velada tuvo algunas sorpresas, como la exclusión de Miss Venezuela y la pobre evaluación que el jurado le dio a Miss Colombia en el desfile de traje de baño. Al final, sin embargo, se impuso la mejor, la que desde el comienzo había sido la favorita.

Esta estudiante de Nutrición, a la que hasta hace un año le importaban más bien poco los concursos de belleza, habló con CROMOS minutos después de haber superado a las representantes de Jamaica, Australia, Ucrania y Filipinas, virreina y princesas, respectivamente. Con sencillez y simpatía, la nueva Miss Universo dijo que solo estuvo segura del triunfo cuando tuvo la corona sobre sus sienes y que está lista para empacar maletas y mudarse a Nueva York para comenzar a trabajar en los programas de la organización en favor de las personas con VIH y Sida.

Jimena, la mayor de tres hermanos y proveniente de una familia de clase media de Guadalajara, la capital de Jalisco, la tierra del mariachi (de hecho un mariachi la acompañó todo el tiempo en Las Vegas), nos confesó que todo comenzó por influencia de una tía, y hasta hizo sus primeros comentarios sobre la ley antiinmigrante de Arizona que afecta a sus paisanos y a miles de latinoamericanos sin papeles en Estados Unidos.

¿Usted es de esas candidatas que de niñas se la pasaban soñando con ser reina de belleza?

No me lo van a creer, pero no. Yo nunca les presté atención a esas cosas. Aunque me dicen que era muy coqueta con las cámaras y me gustaba posar mucho cuando iban a tomarme fotos, ser reina no pasaba por mi cabeza; lo mío era estudiar solamente.

¿Entonces por qué terminó metida en un reinado?

Cuando cumplí 16 años una de mis tías, que es diseñadora, empezó a decirme que quería que fuera modelo, y aunque al principio la idea no me sonó mucho, acepté, pero eso sí, mezclándolo con mis estudios. Entonces modelaba, pero después comencé a estudiar Nutrición. El año pasado me inscribí a Nuestra Belleza Jalisco y gané, y luego gané Nuestra Belleza México, y aquí estoy.

¿Por qué escogió estudiar Nutrición?

Desde muy chava he sentido preocupación por la salud de la gente y me propuse la meta de estudiar Nutrición para crear un día una clínica y poder ayudar a las personas que tienen problemas con la alimentación; también para enseñarles a las personas a cuidarse y a que entiendan que la manera como nos alimentamos es la que nos hace estar sanos y, de paso, ser felices.

¿A quién le dedica este triunfo?

¡A mi México lindo y querido!, a mi familia y a mi novio (el industrial Pablo Nieto). A todo mi país le prometo que voy a encargarme de que conozcan la gente maravillosa que tenemos.

Las últimas Miss Universo que han tenido novio cuando ganan, al acabar su reinado ya están solas otra vez. ¿Cómo va a lidiar con esa maldición?

(Se ríe) Mira, él está muy contento con esto y quería que yo ganara. La verdad, tenemos una relación tan sólida que puedo apostar que si ninguna Miss Universo ha logrado conservar a su novio, entonces yo seré la primera en acabar con esa maldición.

En Las Vegas, hace 19 años, ganó Lupita Jones. ¿Esta ciudad es un buen amuleto?

Es algo inexplicable, y aunque no me pongo a pensar mucho en que gané porque se trató de esta ciudad, creo que es un sitio lleno de mexicanos y ese apoyo me dio más fuerzas para echarle muchas ganas. Hoy todos mis paisanos y yo estamos felices. Pienso que ya nos tocaba ganar y fue una bonita coincidencia.

¿Cuál es el plan ahora que ya es Miss Universo?

Primero quiero abrazar a mis papás y a mi novio y, bueno, después me imagino que me iré a vivir a Nueva York y voy a concentrarme en luchar contra el VIH sida. Estoy abierta a lo que haya que hacer y estoy para trabajar en lo que venga. Mi intención es, con mucho gusto, poner un granito de arena.

Cuando estaba sola en el escenario con Miss Jamaica, ¿pensaba que iba a ganar?

¡Híjole, todavía no creo que gané! Yo estaba pasmada, como en shock. Tengo que ser sincera y la verdad solo estuve segura de ganar cuando tuve la corona en mi cabeza.

¿Cómo vio a Natalia Navarro y por qué piensa que no llegó más lejos?

A Nati la adoro, ella es una de las concursantes con las que mejor me llevé. Bueno, no sé qué pasó porque es muy hermosa, preparada, inteligente y tenía muchas ganas. Creo que son cuestiones del jurado y de la vida misma.

Como mexicana, ¿piensa hacer algo para oponerse a la ley antiinmigrante de Arizona?

Mi trabajo es ayudar a mis paisanos, pero también tengo que acatar las reglas de la organización. Creo que todos los países tienen derecho a imponer sus leyes, pero lo que sí hay que aclarar es que hay mexicanos y latinos que vienen aquí a Estados Unidos a trabajar y a superarse, y eso se tiene que ver. Ante todo, hay que velar porque se respeten los derechos humanos.