Quiño, la moda reciclada

Bufandas, cinturones y hasta bolsos de pedazos de tela ¿suena raro? Pues es lo que la diseñadora Diana Quiñones propone.
Quiño, la moda reciclada

Bufandas, chalinas, billeteras, maletas, carteras y bolsos, hechas con aquello que parece sobrar de las grandes fábricas, es lo que crea la diseñadora.

A diario, las grandes empresas textiles desechan pedazos de tela por considerarlas obsoletas y estorbosas. Sin embargo, para Diana, es sólo el comienzo de otro ciclo reutilizable. Mediante un proceso ecológico, el cual asegura “es secreto de la casa”, las fibras se limpian y se descomponen para crear un nuevo hilo empleado para originar las nuevas piezas. “El estilo trabajado es bajo el concepto del caos ordenado. El poder del retazo. El poder de lo más precario, para realizar un resultado satisfactorio. No necesito de muchos materiales para crear”.

La idea de Quiño Accesorios surgió “de mis juegos de muñecas con retazos. Deseaba producir un textil que surgiera de mis manos”, comenta la artista. De pequeños trozos de tela donadas por talleres locales, hasta las grandes textileras, pasando por ropa usada. La idea es no dejar nada inconcluso, usando al máximo todo lo que se tenga a la mano. “Acá nada se pierde, se cierran los procesos y yo no arrojo un objeto a la basura… todo se debe aprovechar. En estos procesos se deben cerrar los ciclos de producción sí en verdad se es un productor ecológico”.

Quiño Accesorios aboga por un reciclar de ropa con estilo. La inspiración usada radica en el sabor de los colores. “Chispitas con chocolate, limón con coco son algunos de los sabores de los bolsos. De esta manera realizo el concepto. Lo que hago me sabe visualmente”.

Para esta elaboración, cuenta con un grupo de tejedoras mayores de 40 años. Todas mujeres, todas cabeza de familia, que con hábiles manos tejen los hilos para formar los bolsos que se exponen en el Café de la Luna Lela, en Bogotá. Todo el trabajo se realiza de manera manual, y eso implica un gran obstáculo al momento de producir en grandes cantidades. “Cree una máquina, sin usar tanto trabajo manual. Se maneja con pedales, muy similar a una bicicleta. Todo con la meta de sacar el hilo con mayor facilidad y aferrarse al trabajo manual”.

Un trabajo de interiorización y catarsis, es lo que aparta a estos accesorios del resto. Cada una de las piezas son únicas, “son diseños vivos, donde en el tejido puedes saber el estado anímico de las persona”.

Sin embargo entrar al mundo de la moda, no resulta una tarea sencilla cuando la materia primea es un material fuera de lo común. Pero con trabajo constante han podido llegar tres veces a Expoartesanías, donde se presentarán con una “pasarela que consiste en mostrar nuestro trabajo junto a otros colectivos durante la feria de exposición, así mismo con la realización de tres talleres, donde mostraremos qué es lo que somos y lo que nos hace ser ecológicos”.

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