Ivann, la modernidad se toca con el piano

Cuando Iván Darío Arias pone sus dedos sobre las teclas blancas y negras del piano clásico, comienza la construcción de un mundo lleno de danza y luces.
Ivann, la modernidad se toca con el piano

A primera vista nadie pensaría que es músico. Con el cabello revuelto, parece una madeja de lana que da hacía el cielo por causa de la electricidad. Lleva jeans gastados y rotos como aquel que jamás abandonó esos años locos de universidad. Su chaqueta, de leva, es un extraño contraste entre la sofisticación y el aire juvenil. Ivann (su nombre artístico), es un hombre enamorado de la vida, que pretende por medio de su música, enseñar al público su percepción de la vida misma.

Egresado del conservatorio de Bellas Artes de la ciudad de Medellín, también ostenta el título de Ingeniero Civil, pues sus padres no concebían que su hijo viviera del piano. Pero en su caso, la vocación fue algo que llamó su sangre, y con la dedicación de aquel que se enamora de Beethoven, Ivann inició su sendero hacía la música. Sin embargo, para él, tocar no era suficiente, su puesta en escena debía contener todo lo que no se alcanzaba a realizar con las manos. Por eso, al compás de la melodía, las luces se prenden, los bailarines salen a escena y la presentación se vuelve un espectáculo de perpetuo movimiento que incita al espectador a pararse y disfrutar.

Ivaan es un proyecto que parte de un piano por el cual giran una cantidad de elementos que están determinados por las luces, la escenografía, la coreografía, las imágenes y el sonido. Todo se conjuga y nace el show; una presentación que forma un recorrido por diferentes géneros musicales ligados al dance de los ochentas y los noventas. Ritmos como el flamenco, tango, tropical y hip hop se involucran para dar rienda a una nueva composición musical clásica pero moderna.

“Pretendo hacer un viaje donde se pueda experimentar varias sensaciones, donde se empieza muy suavemente con un piano clásico y a medida en que se conecta con la gente, vamos subiendo la temperatura y se retoman clásicos con golpes; luego viene un aire más rockero donde hay salsa, dance y se involucran voces”, explica Ivann al preguntarle por el contenido del show.

Es una realización de piezas originales con mezclas clásicas, como la Danza Húngara No. 5 de Brahms o el Concierto de Tchaikovsky en Re Menor, con “beats” de “dance”. “Yo decidí fusionar lo de antes y lo que se propone ahora, porque pienso que Beethoven, Mozart, o Chopin sí estuvieran vivos harían uso de la tecnología que se ofrece actualmente”, comenta Ivann.

“Mi inspiración artística es la gente y los momentos. Las maneras de ser de las personas, sus historias, la luna reflejada en el agua, las estrellas o la noche. Son elementos que lo van inspirando a uno para expresar sus sentimientos”, dice el paisa con nostalgia y emoción al tratar de articular con palabras el contenido de sus piezas.

Con más de 200 presentaciones en todo el país y dos discos grabados, el deseo de este pianista amante de la Marcha Turca de Mozart es muy concreto “poder viajar por todo el mundo para conquistar personas y corazones”.