Rafael Amargo: bailador al límite

Uno de los intérpretes más prominentes del flamenco, presenta su más reciente montaje: Suite Flamenco. Un viaje de retorno a las bases clásicas del género.  
Rafael Amargo: bailador al límite

El flamenco, para ser flamenco, necesita de presencia de ánimo y sensualidad en los movimientos. Y es precisamente en medio de estos elementos base donde mejor se desenvuelve el  bailador español Rafael Amargo. Purista e innovador, este coreógrafo granadino ha tenido ocasión de sobra, a lo largo de diez años en las tablas y once montajes creados, para apropiarse de los elementos clásicos del género y arriesgarse a integrar nuevos elementos de la danza contemporánea.  

En 2002 conmovió a Europa con su recital de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca. A ritmo de folk, en compañía de Marisa Paredes, Cayetana Guillén y Joan Crosas, y apelando, por primera vez, al soporte audiovisual, llevó el flamenco a un nuevo nivel. Y de ahí en adelante, hizo de la experimentación y mixtura de géneros su impronta: así ocurrió con Enramblao I y II (2004 y 2008) y Flamengo Flatland (2010), en donde integró el break dance, la acrobacia y el circo. Y así, también, en Zorro, el musical, que contó con la producción de Isabel Allende y la música de Gipsy Kings y John Cameron. 

Cuatro premios Max de las Artes Escénicas, en España, y el Premio Positano Leonide Massine de la Danza, considerado el más importante de la danza en Italia, avalan el trabajo de este artista que ha hecho de la reinvención permanente parte esencial de su proceso creativo. “Me siento muy cómodo cuando hago un espectáculo encorsetado y cerrado porque, al fin y al cabo, es más seguro. Pero también me siento a gusto en espectáculos donde juega más la improvisación, porque es más vertiginoso y depende del estado de ánimo de ese momento. Hay veces que me tiro al toro y lo hago”. 

En Suite Flamenco, su más reciente montaje, Amargo ha tomado partido por volver al flamenco de tintes clásicos. Son doce actos que, con la participación especial de la cantaora María Toledo, y piezas destacadas como Cucurrucú Paloma, versión de Caetano Veloso, y Fandango Granada, le permitirán al público bogotano ver por primera vez, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, el arrojo y carácter sorpresa de este terrible del flamenco contemporáneo.  

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