Gustavo Bolívar: "las críticas me saben a leche cortada"

CROMOS entrevistó al guionista de /Los Tres Caínes/, la polémica serie que no se cansa de defender.
Gustavo Bolívar: "las críticas me saben a leche cortada"

 Un rato distendido con un artista acostumbrado a estar en el ojo del huracán.

Un escritor que todo el mundo debería leer.

Sándor Márai.

 

Un escritor que nadie debería leer.

Odio los vetos.

 

Un poema.

Táctica y estrategia, de Mario Benedetti.

 

¿Qué se compró en la Feria del Libro de Bogotá?

El país que se hizo a tiros, de Gonzalo España.

 

Además de la violencia, ¿qué le aterra de Colombia?

La corrupción, que es la madre de la pobreza.

 

Su trago preferido.

No tomo trago, pero mi bebida favorita es la Kola Sol, una gaseosa de mi tierra.

 

Su serie de televisión de cabecera.

Mad Men.

 

Su película favorita.

Forrest Gump. 

 

En calidad de fan, ¿a quién le pediría una foto?

A Bono, de U2.

 

¿Las mujeres con tetas naturales o con implantes?

No importa mientras el tamaño del cerebro supere el de las tetas.

 

¿Qué lo enamora? 

La inteligencia y las caricias.

 

¿Qué súperpoder le gustaría tener?

Ser invisible y omnipresente.

 

Alguien que lo haya marcado.

El exministro de justicia Enrique Parejo González.

 

¿El pelo largo o el pelo corto?

Largo.

 

Sin contar a García Márquez, ¿quién es el mejor escritor colombiano?

William Ospina.

 

¿De dónde vienen las ideas para escribir una historia?

De aquellas cosas que para el común de la gente son normales.

 

¿Cómo se imagina el guión de una serie sobre Manuel Marulanda Vélez?

Con ideas retrógradas y mucha terquedad. Escenas muy sangrientas.

 

¿Qué le diría a Fidel Castaño si estuviera vivo?

¿Eres un lastre! ¡No debiste nacer!

 

¿A quién se le cambiaría de andén?

A Samuel Moreno.

 

¿Qués lo que más le miran las mujeres?

Supongo que el buen humor y otra cosa que no puedo decir por modestia.

 

Su mayor locura.

Cuando niño correr por la carrilera del puente Opsina Pérez, en Girardot, con el tren detrás y el río Magdalena 50 metros abajo, a los dos costados.

 

¿Qué le quita el sueño?

El cinismo de los políticos malvados.

 

Su mayor decepción.

Las reacciones a la serie Tres Caínes. Juro que la hice con la intención de convencer a este país derechizado de la monstruosidad del paramilitarismo.

 

¿Qué piensa cuando se mira en el espejo?

Canto: "El tiempo mira, no se detiene, ni por amor ni por dinero", coro de la canción Maestra vida, de Rubén Blades.

 

¿A quién reviviría?

A Jaime Garzón. De hecho ya lo reviví en Tres Caínes. La gente se sorprenderá al verlo.

 

¿Qué detesta que le regalen?

Botellas de vino o whisky.

 

¿Qué haría por dinero?

El taller de libretos que dictaré el mes entrante para conseguir recursos para Manos Límpias, una fundación que lucha contra la corrupción.

 

Defina a:

Álvaro Uribe: camorrero generador de odio.

Fernando Vallejo: brillante e irreverente.

Héctor Abad: me abstengo.

Ángela Becerra: en el camino.

 

Un momento inolvidable.

En el estadio Camp Nou viendo un partido del Barça mientras terminaba, en el entretiempo, mi novela El suicidario del Monte Venir.

 

¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Como alguien que lo arriesgó todo por defender a los que no tienen voz.

 

¿Qué le falta por hacer?

Un par de películas en Hollywood y ganar un premio grande en la literatura.

 

¿Cuál sería su tuit antes de morir?

El epígrafe de mi último libro: "Los cobardes no necesitan morir para ser olvidados, los valientes solo necesitan vivir para perdurar en la memoria".

 

 

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