A Precious terminaron blanqueandola

Aunque se ganó el aplauso por su papel en la película Precious, Gabourey Sidibe asegura que las publicaciones de moda la discriminan por su color y su talla.
A Precious terminaron blanqueandola

La última portada de la revista Elle, donde luce una piel bastante aclarada, es el ejemplo de que el mundo de la moda no está listo para mujeres como ella.

"Es muy gorda para aparecer en la portada de una biblia de la moda". Puede que sea una honestidad demasiado cruda, pero esta declaración, hecha por uno de los empleados de la revista Vogue, es una de las más generosas que han aparecido desde que el nombre de Gabourey Sidibe reluce en la lista de las nuevas estrellas de Hollywood.

Sus 133 kilogramos -que fueron un factor determinante para ganar el papel de Claireece ‘Precious' Jones, la joven de 16 años, obesa, analfabeta y embarazada de su padre por segunda vez-, al parecer son demasiado para las páginas de una revista de moda cuyo común denominador es que menos siempre es más. Semejante postura ha servido de plataforma para que sólo mujeres que puedan lucir diseños de talla única se conviertan en el modelo de belleza que manda la parada.

Aunque muchos medios están de acuerdo con esta actitud, hay uno que otro que hace el deber de que no se le note. La revista Elle quiso tomar la delantera e invitó a Gabourey a ser parte del especial de cuatro portadas con actrices que, rondando los 25 años, están en uno de los mejores momentos de su carrera. La decisión de tener a una mujer con sobrepeso posando para una de las revistas de moda más importante del mundo, causó curiosidad y expectativa.

¡Gran decepción! La portada de "Gabby" no tenía nada que ver con las de Megan Fox, Amanda Seyfied y Lauren Conrad, sus compañeras de carátula. Las fotografías de estas tres hermosas y esbeltas actrices son de cuerpo entero mientras que la nominada al Óscar fue fotografiada en primer plano ocultando sus curvas. Lo que parecía una cuestión de estilo y diagramación se transformó en ofensa cuando quedó en evidencia que la piel de Gabourey había sido aclarada.

De inmediato se oyeron voces de protesta y de desconcierto. Resultaba ilógico que si había sido invitada por su talento, los editores de Elle se hubieran esforzado tanto en cambiarla, cuando su peso y su color son características que la definen como mujer y -por ende- como actriz. Más indignante fue la respuesta de Robbie Myers, editora jefe, quien aseguró que la foto de Sidibe no había sufrido ningún retoque "fuera de lo normal" o "más que las demás". "Cuando se hace una fotografía en un estudio, la luz que se utiliza es especial, por eso la persona se ve diferente a como aparece en las fotografías tomadas por los paparazis en la alfombra roja".

Puede que no todos sean expertos de moda, pero esta explicación dejó mucho que desear. Días antes de la entrega de los premios Óscar, la revista Harper's Bazaar, otra prestigiosa publicación de moda, le hizo a Gabourey una nota. En ella, la actriz pudo modelar a su antojo sus 133 kilos como toda una profesional, luciendo vestidos que le resaltaban el color natural de su piel sin necesidad de retocarla. Las fotos la habían mostrado como lo que es: una hermosa mujer de talla grande, segura y orgullosa de su color y sus curvas.

El intento de la revista Elle por mostrar una postura abierta y amable frente al fenómeno mediático de Gabby le salió en falso, pero aun así resultó "pálido" en comparación con las actitudes de Vogue y Vanity Fair, cuyos directivos aseguraron que en sus páginas nunca habría espacio para una gorda. Al menos eso fue lo que argumentaron para explicar por qué no habían incluido a Gabby en sus respectivos especiales de las nuevas figuras de Hollywood, aun cuando era la única nominada a un Óscar. "Está claro que la industria de la moda deja de lado a toda mujer que no tenga el cuerpo o el color de piel que rige en los tradicionales ideales de belleza norteamericanos", publicó la revista Colorlines, especialista en temas culturales y raciales.

Gabourey no ha perdido la sonrisa que la caracteriza. Aseguró ser una víctima de la ignorancia y superficialidad de algunas personas. Por supuesto, no piensa cambiar ni medio centímetro de su cuerpo. "Aprendí a amarme como soy, amo mi físico y como me veo, no hay nada que quiera arreglarme o cambiar". Sólo queda esperar para que lo que cambie sea la manera como se interpreta la belleza, para que llegue el día en que una mujer gorda luzca todos sus encantos en la portada de una biblia de la moda, sin que a nadie le parezca vergonzoso.

Edad: 27 años

Nació en: Brooklyn. Nueva York (EUA)

Es: Actriz y psicóloga.

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