"La televisión me alborota la adrenalina"

Taliana Vargas entregó la corona en noviembre pero sigue reinando en el corazón de los colombianos. Ahora se lanza decidida a la actuación; esta vez su propósito será seducir al galán en la nueva novela de caracol. actriz con corona.
"La televisión me alborota la adrenalina"

Antes de ingresar al estudio cuatro de Caracol, donde graba algunas escenas para la telenovela Bermúdez, Taliana Vargas aparece radiante frente al espejo del camerino. Allí, seis manos aceleradas intentan resaltar la belleza que le dio el subtítulo en Miss Universo. Así que no tienen que esforzarse demasiado. La reina que ahora busca espacio en la actuación se ve espectacular.

Vestida con un traje púrpura que deja al descubierto sus largas piernas, está lista para ingresar al estudio. Con su boca pintada de rojo, repite las frases resaltadas en el libreto: "Gonzalo, ¿puedo hacerte otra pregunta?". Pero no le sale bien, o al menos no tan bien como ella espera. Sus clases de actuación han sido escasas y es fácil olvidar las pausas que le enseñó el director Andrés Marroquín en los primeros días de febrero. Entonces repite: "Gonzalo, ¿puedo hacerte otra pregunta? ¿Entre Silvia y tú existió, existe o existirá algo más que una amistad?".

Es la frase típica de una telenovela, pero no le sale ni sensual ni provocadora, tal y como debe hacerlo su personaje, Robin Arzuaga, una coqueta ejecutiva que llega de repente a devorarse la sala de redacción de la revista Hechos. Hace la pregunta demasiado neutra. Le falta intención.

Mientras le forman bucles en el pelo con una pinza eléctrica, Taliana repite y corrige, repite y vuelve a corregir en un intento por no abusar de la paciencia del actor peruano Diego Bertie, con quien dentro de pocos minutos debe grabar una escena. "Es una chica encantadora -dice Bertie-, vale la pena apoyarla en esta nueva etapa que emprende". Esta podría ser una frase de cajón si no fuera porque de verdad Taliana es encantadora. No sólo con los actores sino con los demás miembros del equipo de grabación. Saluda y manda besos como si todavía fuera una reina.

Por fin, la acción comienza dentro de un carro, el BMW de Gonzalo Lleras, personaje que encarna Diego Bertie. Son las cuatro y veintitrés de la tarde de un lunes lluvioso y todavía falta mucho para que la jornada termine. Después de 20 minutos, dos correcciones en el texto y cinco tomas, se oye la voz cansada del director: "Okey, la que sigue". Es más una resignación que una orden. Todos saben que la reina aún no sabe actuar y acuden a la tolerancia.

El cambio de vestuario permite un momento para que Taliana hable de lo que está pasando con su vida. A sus 21 años, la samaria ha hecho una breve pausa en sus estudios, que adelanta en Estados Unidos, para disfrutar de una faceta desconocida: la actuación, un reto más para su personalidad arrolladora, que se hace evidente en los corredores del estudio. A su paso se percibe una corriente de energía que la hace ver más alta, más bonita y sobre todo más segura.

Aunque ya ha transcurrido más de una semana de grabaciones y sólo faltan cuatro días para terminar sus escenas, la gente del set aún se sorprende con su presencia. De vez en cuando se alcanzan a oír algunas frases coquetas que sus enamorados compañeros de trabajo le sueltan entre dientes. "¡Ay Dios mío!", suspira un asistente de cámara, y ella sonríe. Taliana transmite ternura y quienes pasan junto a ella tratan de satisfacerla: "Todo el mundo me consiente y eso me hace sentir parte de ellos", asegura con el mismo tono con el que convenció al jurado en Cartagena. De hecho, habla como si conservara el cetro de Señorita Colombia. Contrario a Carolina Gómez y Paola Turbay, antecesoras coronadas y ahora actrices exitosas, Taliana Vargas rehúsa dejar el título de la más bella de Colombia: "Quiero ser reina toda la vida", dice convencida.

Es un papel que asumió con la seriedad de una carrera profesional. "Quiero sonreír lo que más se pueda, todo el día, regalar felicidad y momentos agradables a la gente que me rodea". Sus palabras la delatan, sigue siendo una reina de belleza y a todos les encanta que así sea. Es un reconocimiento difícil de dejar. Por eso, después de un año y medio de reinado, le costó regresar a su casa en Washington a terminar su carrera de Comunicación e Idiomas; calzarse de nuevo los tenis, amarrarse una cola de caballo alta y pensar en sus artículos de historia, de filosofía, de literatura inglesa. "Estaba acostumbrada a la atención, fue difícil llegar a la universidad y darme cuenta de que nadie me reconoce", se queja. La estudiante tuvo que ‘quitarse la corona' y hacer fila para sacar la licencia de conducción, cocinar en su casa y ayudarle a su mamá con el cuidado de sus hermanos menores.

Tal vez por eso el llamado de Caracol fue para ella un espacio perfecto para darle continuidad a su soberanía. Los dos capítulos y las 40 escenas en las que su personaje impulsa a la protagonista (Valentina Rendón) y la antagonista (Andrea Noceti) a recuperar el amor del príncipe azul, son perfectos para probar cuál es su rating con los colombianos. Esto se sabrá dentro de varios meses pues a pesar de que esta semana termina grabaciones, sólo a partir de julio sus admiradores podrán verla en acción como la ejecutiva de una empresa española que sabe usar su belleza con inteligencia.

"Es un papel difícil porque genera reacciones negativas en la gente que la rodea", admite Taliana. Además, es un reto que la compromete a explorar un rasgo que no ella dice que no sabe usar: la coquetería. Taliana ha tenido que acudir al recuerdo de sus amigas y primas "lanzadas" que dicen lo que piensan y hacen lo que quieren cuando se trata de hombres. Porque por más que parezca una contradicción, la samaria insiste en que es una "boba" en el plan de captar la atención de un hombre. Le da miedo mirar a los ojos y se cohíbe cuando intenta conquistar. La seducción no es su fuerte y quizás eso es lo que más admira de su actriz preferida, Sofía Loren. "Es una mujer sensual, pero elegante", dice Taliana y trata de mirar con picardía. Y le sale inocente, natural, en una pose perfecta para el personaje que interpreta. Pero le ha salido fuera de los escenarios.

De niña siempre soñó con ser bailarina, pero la actuación no le ha parecido una experiencia para nada ajena a sus condiciones. "La televisión me alborotó la adrenalina", confiesa y entonces se le nota más desparpajada, como si ahora sí pudiera grabar las escenas más comprometedoras. Estas semanas de trajín delante de las cámaras le han enseñado que la actuación no es tan fácil como parece y que ser actriz necesita dedicación. Le ha gustado pero no está muy segura de que eso sea lo que quiera en adelante. La verdad, su futuro está lleno de oportunidades, pero no ha elegido nada todavía. Hace poco se reunió con Donald Trump en Nueva York y el magnate la invitó a hacer parte de su agencia de modelaje Trump Model Management. Ella se está dando el gusto de pensarlo porque es un compromiso que requiere de total disponibilidad y sacrificio. "La vida de modelo internacional es muy dura, es algo a lo que no estoy habituada, no quiero viajar sola por el mundo sin tener mucho contacto con la gente", reflexiona. Tiene hasta mayo para decidir qué va a hacer, pero no se angustia. Un paso a la vez. El próximo, por el momento, es cambiarse de ropa lo más rápido posible y repasar el libreto de la escena que grabará a continuación. Su futuro inmediato es jugar a ser actriz.

Con su boca pintada de rojo, repite las frases resaltadas en el libreto: "Gonzalo, ¿puedo hacerte otra pregunta?". Pero no le sale bien, o al menos no tan bien como ella espera.