Martina García perdió la vanidad

Con su papel en la película Rabia, que se estrena el 5 de noviembre, la bogotana afirma haber acabado con su vanidad.
Martina García perdió la vanidad

Rosa es una sumisa empleada doméstica que atiende con fervor a sus patrones españoles. Usa un uniforme azul, desteñido, camina en chancletas y complementa su atuendo con una cola de caballo más simple que su rostro apagado.

Ni siquiera el domingo, día en que se encuentra con su novio colombiano, se arregla un poco más. Sólo cambia de ropa, reemplaza el delantal por una chaqueta de jean, desteñida también, las chanclas por tenis y la falda por cualquier pantalón que no deje dibujar sus curvas.

La actriz colombiana Martina García encarna a esta desaliñada mujer. “Rosa mató toda la vanidad que había en mi. El director Sebastián Cordero  escogía el vestuario  que peor me quedaba, el peinado que me hacía ver más fea, y los zapatos que no tuvieran ni un centímetro de tacón” cuenta García con simpatía, recordando los días de rodaje.

Su ausencia de vanidad le valió un buen personaje en la película colombo-mexicana Rabia. El personaje resulta creíble y lo valida con su compañero de reparto el mexicano Gustavo Sánchez, quien interpreta al novio impulsivo de Rosa. Su instinto violento lo lleva a enfrentarse a cualquier persona que se involucre con su novia. El problema aparece cuando mata a su jefe y debe esconderse de la policía, manteniendo a su novia sin noción de su paradero.

La cinta tiene un sello que no se puede pasar por alto, es producida por Guillermo del Toro (El laberinto del Fauno). Y aunque su intervención fue estrictamente relacionada con su departamento, fue él quien escogió el coprotagonista de la película, Gustavo Sánchez (Amores perros).

Para preparar su personaje, Martina García se internó en las profundidades de Madrid para conocer a las empleadas latinoamericanas. Su paso por estos sectores la llevó a refugiarse además en los parques donde se reúnen los inmigrantes, aquellos a los que la vida no los ha tratado tan bien como a ella. “Yo soy una inmigrante privilegiada, me recogen, me llevan me consienten, soy afortunada”, afirma.

Esa fortuna con la que cuenta la ha consolidado como una de las actrices colombianas con mayor proyección en el exterior. Actualmente triunfa en la pantalla grande mexicana con la cinta "No eres tú soy yo", tiene varias propuestas para trabajar en cine y además hace poco se estrenó como productora, con la cinta colombiana García.

A partir del 5 de noviembre Martina García estará en las pantallas de las salas de cine nacionales. Invadiéndolas  con la simpleza y la fuerza de su personaje.

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