Harry Potter y Las reliquias de la muerte, el inicio del final

Bajo la dirección de David Yates, el final de la era de Harry Potter comienza.
Harry Potter y Las reliquias de la muerte, el inicio del final

Grande fue la decepción al momento de salir de la sala de cine después de haber visto el año pasado Harry Potter y el misterio del príncipe (sexta entrega de la saga de la escritora británica J.K Rowling). Las incongruencias fueron repetidas y la ausencia de un hilo narrativo hicieron de la película un largo momento lleno de comedia de adolescente enamorado.

Tal vez fue por esa razón que ir a ver la siguiente adaptación de la saga, “Las reliquias de la muerte”, se convirtió en una tarea casi de obligación y lealtad con lo que fue y es una parte importante de las memorias. No esperar nada de algo o alguien es por excelencia el escudo del mediocre por temor a involucrarse con seriedad en una meta. Una filosofía muchas veces aplicada para sentir la facilidad y el desprendimiento de las cosas. Ir al estreno de la primera parte del séptimo filme no fue la excepción y la sorpresa ha sido grande.

Ambientado en un mundo oscuro, consumido por los intereses de algunos, el universo que nos ofrece la escritora de la saga más famosa del mundo, nos regala ciertas similitudes con los gobiernos actuales. Es bastante fácil sentir aspectos comunes y tal vez ese sea un punto más a favor, de la que puede convertirse, en una de las mejores adaptaciones de los libros.

Son características puntuales que componen la historia lo que logra un desarrollo de personajes más allá del aspecto mágico, el cual tiende a encasillar con la etiqueta “historia para niños, historia para geeks”, siendo esto, uno de los principales clichés a romper y que le impide el paso a más grupos de cinéfilos.

“Harry Potter y las reliquias de la muerte” cuenta con la gran ventaja de dividirse en dos partes y esto marca la diferencia con sus antecesores al contar con un tiempo aproximado de cinco horas para un desarrollo completo sin necesidad de recortes temáticos que se hicieron en la sexta y aun faltan por concluir en la última parte. La banda sonora a cargo de Alexandre Desplat junto con las actuaciones (hasta el momento, más desgarradoras) de Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint hacen de esta primera parte una muy buena película.

Iniciando la búsqueda de los restantes horcruxes (fragmentos de alma albergados en objetos de valor), el trío de magos se vislumbra como un grupo más maduro afrontando una realidad que parece escurrirse entre sus dedos. En la soledad de la muerte, el verdadero significado de ésta cobra un significado distinto. Asumir los miedos más profundos para enfrentar algo más grande que la vida misma, fue la meta alcanzada por Yates. La animación empleada, la frenética orquesta musical de fondo, las imponentes actuaciones de Elena Bonham Carter y Jason Isaacs permiten una asimilación más profunda del momento.

Es fiel a su original, es atractiva, es vibrante, es conmovedora y hasta ahora es la primera parte. Adiós filosofía de no esperar nada… en la segunda parte se espera todo.