Katherine Heigl quiere reinar en Hollywood

La famosa doctora Izzie de Grey’s Anatomy abandonó la exitosa serie para lanzarse a conquistar la corona de comediante en el cine. Y lo está logrando. Sus filmes, además son taquilleros.
Katherine Heigl quiere reinar en Hollywood

Después de Sandra Bullock, Meg Ryan y Julia Roberts ¿quién? Hace cinco años, la respuesta a esa pregunta habría sido Jennifer Aniston, la ex protagonista de Friends, que empezaba a ejercer como la reina de las comedias románticas sin rival a la vista. Pero ahora su título peligra en la piel de Katherine Heigl, quien no sólo es un relevo generacional sino una actriz que deja muchos millones al cine, una combinación que en Hollywood puede destronar a cualquier noble de la pantalla.

Pero entrar a la pelea por el título no es resultado de la belleza o el azar. Katherine, quien se dio a conocer mundialmente como la dulce doctora Izzie Stevens de Grey’s Anatomy, empezó a trabajar a los nueve años como modelo infantil y luego hizo películas poco conocidas y series de televisión, mientras se convertía en mujer.

Hoy tiene 32 y si su carrera sigue como va, podría entrar a la realeza de bellas con sentido del humor. Con una ventaja: es más joven que otras fuertes contendoras que se mueven en el género, como Cameron Díaz (38), Jennifer Garner (38), Drew Barrymore (35) y Reese Witherspoon (34), aparte de Aniston, que tiene 41. Además, ya demostró con su papel de Izzie que se desenvuelve bien en el drama.

Katherine tiene claro que esa pelea debe tener más inteligencia y movidas certeras que sólo una imagen. “Agradezco a la gente que cree que soy bella o sexy, supongo que es mejor que no serlo, pero trato de que no sea lo único que vean en mí. Me gustaría un día estar en una posición en la que pueda escoger un papel y mostrar mi creatividad versus mi talla del brasier”, dijo en una entrevista. Y parece que su deseo se está cumpliendo.

El año pasado muchos cuestionaron su decisión de dejar Grey’s Anatomy en el mejor momento del drama médico, cuando se acababa de ganar un premio Emmy por su papel de médica enferma de cáncer, con alucinaciones y un romance con uno de los doctores más deseados del hospital. La razón fue más personal que profesional: quería más tiempo para su vida.

Esto molestó a los productores, pero Katherine tenía claro que podía hacer una carrera en el cine, aprovechar su carisma y disfrutar de su vida familiar, su matrimonio reciente y luego la adopción de una bebé coreana. La decisión no la afectó y, al contrario, la consolidó en un género que es medido, sobre todo, por la taquilla.

Algo de experiencia tenía en estas lides antes de dejar Grey’s Anatomy. En 2007 demostró con la comedia Ligeramente embarazada, sobre un ‘accidente’ después de una noche de pasión con un hombre impensable, que podía multiplicar los 30 millones de dólares del presupuesto para dejar al final una taquilla de 219 millones de dólares.

La fórmula matemática se repitió en 27 vestidos (159 millones recaudados), La cruda verdad (205 millones) en la que fue productora ejecutiva; y recientemente en Ámame o muérete y Bajo el mismo techo (donde también fue productora), ambas en cartelera y con casi cien millones de dólares recogidos sólo en Estados Unidos.

Con razón su salario ya ronda los 12 millones de dólares por película, suficiente razón para haber abandonado el trajín de la televisión en busca de una corona como comediante a la que ya le está tomando la medida.