Notas del festival

Días de música fluida de un homenaje digno de escuchar, Cartagena vistió de Bach y así se vivió. 
Notas del festival

Puristas vs. Vanguardistas

Durante todo el festival, y sobre todo después de la interpretación de Mark Steinberg de la Sonata para violín No. 2 en la menor, de Bach, el domingo 9 de enero, en el Santa Teresa, permaneció viva la polémica sobre si era lícita la libertad de los músicos de tocar a Bach según su propia personalidad y talento, en vez de ceñirse con rigor a la partitura. Los puristas, por supuesto, defendieron al compositor, reclamando que los músicos debían tratar de interpretar a Bach tal y como él lo había imaginado. Los músicos, en cambio, reclamaron su derecho legítimo a interpretar según su propio sentimiento.

Dos voces de primera

La soprano Yulia van Doren y el bajo/barítono Christòpheren Nomura se ganaron con creces la admiración del público. Y no solo por el prodigio de sus voces sino por la calidez de sus corazones. Un aplauso bien merecido para dos cantantes colosales que se entregaron en cuerpo y alma.

Un concierto incómodo

La maratónica jornada nocturna el martes 11 de enero en la iglesia Santo Domingo, en la que fueron interpretados los seis conciertos brandenburgueses de Bach, no transcurrió de la manera esperada. El calor agobió a músicos y espectadores, que no hallaban la hora para tomar un descanso refrescante. Después del intermedio para ir a cenar, muchos no regresaron. Al día siguiente, en el hotel Santa Clara, la historia sería diferente: con una presentación emotiva y refrescante en condiciones ideales.

Sintonizados

La cellista Christina Reiko y el pianista Frederic Chiu enamoraron al público del Santa Teresa en la noche del 9 de enero, con la interpretación del Kol Nidrei, de Max Bruch.

La noche de Shostakovich

Sucedió el lunes 10 de enero en el Teatro Adolfo Mejía. La City of London Sinfonia, bajo la batuta de su director titular, Stephen Layton, abrió con un sentido Concerto Grosso op. 6, No. 9, de Händel. Pero lo mejor estaba por ocurrir. Con Anton Nel al piano y Nicholas Betts en la trompeta, la orquesta hizo delirar al público con el Concierto para piano y orquesta No. 1 en do menor, de Dmitri Shostakovich. La ovación fue emocionante y prolongada.

El momento de Beethoven

No solo Bach brilló en el Festival. Elina Vähälä, en el violín; Gary Hoffman, en el cello; y Angela Chang, en el piano, interpretaron una versión escalofriante del Trio en re mayor Op. 70 No.1 de Beethoven, el lunes 10 de enero en el auditorio del hotel Santa Teresa. Fue uno de los conciertos más consistentes del evento.

Dos Stradivarius en escena

No es habitual someter un instrumento tan delicado como un Stradivarius a un clima tan húmedo como el cartagenero. Por eso llamó la atención que Mark Steinberg y Jennifer Frautschi hubiesen viajado con sus valiosas piezas para ofrecerlas al deleite del público del Festival. Ambos datan del finales del siglo XVIII y los consienten como si fueran parte de ellos mismos. Frautschi no pensó en el clima y aseguró que tocar otro violín habría sido como dormir con una persona extraña. Steinberg dijo que su violín era como una pieza de Bach: “Puedes pasarte la vida entera encontrándole virtudes y ni siquiera te alcanzará para desentrañarle todo lo que tiene”. Eso es amor por el instrumento.

Virtuosismo puro

Jennifer Frautschi paralizó al público de la Plaza San Pedro, la noche del 9 de enero, con una interpretación magistral de la introducción del Rondó capriccioso de Camille Saint-Säens, una pieza difícil, hecha para el lucimiento del violinista. Su Stradivarius brilló por encima del riesgo que significaba tocar al aire libre.

Silencio estremecedor

El concierto nocturno del 9 de enero en el hotel Santa Teresa, terminó con el Requiem por el Gueto Terezin, compuesto en homenaje a los músicos judíos muertos en ese campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Los integrantes del cuarteto de cuerdas Brentano, que acompañaron al bajo Christòpheren Nomura, pidieron al público no aplaudir al final del recital. El silencio fue más que elocuente.

Lo más esperado

La misa en si menor de Johann Sebastian Bach, en el Adolfo Mejía, con la City of London Sinfonia en todo su esplendor, bajo la batuta de su director titular, Stephen Layton. Una obra soberbia, considerada por muchos críticos como la mejor misa de la historia de la música.