Philippe Claudel en "Hay Festival" de Cartagena

Este escritor, guionista y director vive en Nancy, al norte de Francia. Y no tiene la más remota intención de salir de ahí.
Philippe Claudel en "Hay Festival" de Cartagena

“Necesito mi hogar, mi ciudad simple. Muchos editores, críticos y escritores creen que París es el centro del mundo. Es ridículo, me gusta la autenticidad”, ha dicho.

Philippe Claudel es la comprobación de que no se necesita estar en París para triunfar. En 2003 ganó el premio Goncourt a relatos cortos con Les petites mécaniques, y ese mismo año obtuvo el premio Renaudot con Almas grises. Después del buen recibimiento de su sexta novela, La nieta del señor Linh, repitió hace tres años el Goncourt de los Estudiantes con El informe de Brodeck, que también ganó el año pasado el Independent Foreign Fiction Prize, en Inglaterra.

Sus obras han fascinado a los lectores con una narración simple, atmósferas llenas de detalles y temas como la muerte, la amistad, la culpa, los recuerdos, el desarraigo, la reclusión, las vidas secretas, la tristeza... en pocas palabras, la exploración de la naturaleza humana.

Claudel combina los oficios de escritor y director de cine, con la docencia, un trabajo que llama “real” pero que no lo aleja de su universo personal. “Enseñar es un placer para mí”, dice este profesor de antropología cultural y literatura, y también docente de colegios y de la cárcel.

“Fui a una cárcel a enseñar durante diez años una vez por semana, algo que cambió mi modo de ser y de ver la vida. También di clases a niños hospitalizados y discapacitados, pensé que podía ir a sitios donde mucha gente no va. Tenemos el deber de entrar a los guetos para agrietarlos un poco e intentar incluirlos en nuestro mundo”.

De allí también salen historias para sus relatos y sus guiones de cine. Precisamente su primera película, Hace mucho que te quiero, que presentará en el Hay Festival en Cartagena, es la historia de una mujer presa que sale libre y que durante 15 años no ha hablado con su hermana, la persona que la espera afuera. Claudel se llevó otros premios con el filme, que se estrenó en 2008: el César a Mejor ópera prima y el Bafta a Mejor filme extranjero.

“Cuando escribo una novela veo la escena en mi mente y solo trato de traducir esa visión. Cuando escribo un guión, uso un lenguaje básico, sin una dimensión poética. El privilegio es que tengo la oportunidad de estar en ambos campos”.

De ahí su admiración por el que considera un genio del cine del siglo XX: Stanley Kubrick, y de escritores como Geoges Simenon, Jean Giono, Christopher Hampton, Ian McEwan, Bret Easton Ellis, Ismail Kadaré, Edward Abbey, Leonardo Sciascia y Julien Gracq. Con ellos ha creado el mundo que no lo deja salir de Nancy, donde escribe siguiendo, quizás al pie de la letra, el consejo que les da a los nuevos escritores: “Nunca oigan un consejo. Sigan únicamente la pasión y la fuerza de sus deseos”.