Enredados, un filme de largas extensiones

Desde la torre la princesa Rapunzael suelta su cabello.
Enredados, un filme de largas extensiones

 Allá en el bosque, en la única casa de un alto promontorio, vive una niña con un extraño don: cuando canta, su cabello irradia una luz de oro que cura enfermedades y devuelve la juventud perdida. Se llama Rapunzel y en realidad es una princesa secuestrada al nacer por una codiciosa anciana que quiere conservarse siempre joven. Pero sus padres no la han dado por muerta y cada año, en el castillo real, esperan su retorno.

Descubierta la tercera dimensión con Toy Story (1995), los cuentos de hadas para Disney parecían haberse quedado en el archivo de un pasado glorioso. Para completar, Shrek (2001), producida por la competencia, se había burlado demasiado de ellos como para intentar revivirlos. Pero los dibujantes de Disney siempre han creído obstinadamente en su imaginación. Así que todo fue cuestión de ponerse a planear cómo regresar a los años mágicos de Blancanieves, La bella durmiente y Cenicienta, sin soñar añejos.

La tecnología, por supuesto, puso lo suyo. Pero no lo es todo. Lo que hace a Disney exitoso son las historias. En el caso de los cuentos de hadas, oponer vicios y virtudes de manera manifiesta, para que nos alejemos de la maldad y confiemos en la bondad.

Así, la dulce Rapunzel encarna la pureza del espíritu obediente y sumiso. Y su supuesta madre, la perversión de un alma echada a perder en las garras de la envidia y la vanidad. En las películas de Disney nunca hay términos medios.

Falta ver la cantidad de significados que son capaces de interpretar psicólogos y semiólogos con aquello del pelo de Rapunzel que nunca debe ser cortado para no romper el hechizo; o con su rebeldía juvenil de salir de su hogar y vivir su propia vida. Para nosotros basta decir que la cinta tiene todos los ingredientes del melodrama latinoamericano. ¡Una telenovela para niños! Los productores de Disney saben a la perfección que esos dramas funcionan en la taquilla y que bien pueden inventarse cien cuentos cortados con la misma tijera, como las telenovelas mexicanas.

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El turista

Millones de dólares de filmación en la hermosa Venecia, puestos al servicio de la belleza de Angelina Jolie, en esta comedia que amenaza con ser buenísima y luego se va hundiendo en sus propias promesas, como aquellos novios perfectos que nunca proponen matrimonio y finalmente terminan odiados por la novia. Bien decía Hitchcock que es mejor el suspenso que la sorpresa. ¡Cuánta razón tenía!

Los viajes de Gulliver

El libro de Jonathan Swift queda reducido a la nada en esta parodia insulsa, vacía y carente de humor. El actor Jack Black (sí, el mismo de Escuela de rock), desciende a sus justas proporciones, aunque es verdad que muy poco podía hacer con un guión tan malo como el que le tocó. Mejor suerte merecía el clásico literario.

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