Colin Firth, el hombre del momento

Colin Firth se ha ganado el respeto de la crítica como uno de los mejores actores de su generación. Muchos piensan que ya merece un Óscar.
Colin Firth, el hombre del momento

Todo indica que el 2011 será un buen año para el británico Colin Firth: al cierre de esta edición no sólo era firme candidato a llevarse la estatuilla de mejor actor en los Globos de Oro –el 16 de enero en Los Ángeles–, sino que muchos críticos vaticinan su triunfo en la próxima edición de los premios Óscar, incluso antes de que se anuncien los nominados. Todo por su papel del rey Jorge VI, padre de la actual reina Isabel de Inglaterra, en la aplaudida cinta El discurso del rey.

La película, que narra la relación entre el rey y el médico que lo ayudó a superar su problema de tartamudez para ser el Rey que Inglaterra merecía durante la Segunda Guerra Mundial, ha recibido decenas de elogios de la crítica. Tanto que en su estreno, en el Festival de Cine de Toronto, el público se paró a aplaudirla una vez terminó la proyección. Ese día –el 10 de septiembre del año pasado–, Firth cumplió 50 años y declaró, emocionado, que había sido el mejor regalo que pudo recibir.

La prensa especializada ha alabado la actuación del británico, quien el año pasado fue nominado al Óscar por su papel en la película Un hombre soltero, de Tom Ford. Críticos como el escritor Stephen Holden, del New York Times, lo incluyen en la lista de fijos candidatos al Óscar junto a actores como Jesse Eisenberg, de La red social, y James Franco, de 127 horas, la película más reciente del director Danny Boyle.

Si los pronósticos se cumplen –aunque la Academia es siempre impredecible–, el Óscar sería el justo reconocimiento a un actor disciplinado y talentoso que, a pesar de llevar varios años en la gran pantalla, suele manejar un perfil más bajo que otras estrellas. Aunque Firth ha actuado en cintas como Shakespeare enamorado, La joven del arete de perla y el musical Mamma Mia!, junto a Pierce Brosnan, su papel más recordado hasta ahora continúa siendo el de Marck Darcy en las dos versiones de El diario de Bridget Jones.

Formado como actor de teatro, Firth comenzó a volverse popular cuando, luego de dar el salto a la televisión, participó en la adaptación que la BBC hizo de la obra Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, en 1995. Desde entonces –y de manera silenciosa pero firme–, ha venido escalando posiciones hasta convertirse en el cotizado actor que es ahora. Un artista que combina sus papeles en cine con su faceta como escritor (es autor de dos relatos que han aparecido en diversas antologías junto a plumas como Irvine Welsh y Zadie Smith); con su apoyo a diferentes causas sociales en Europa y el Congo, y con su rol como padre de los dos hijos que tiene con la directora italiana Livia Giuggioli.

A pesar de todo, Firth conserva esa humildad que le ha impedido tragarse el cuento de estrella de cine. Prueba de ello son las palabras con que, hace apenas un mes, respondió a la entrevista de un diario español: “Comencé en este mundo con papeles secundarios, y me parece más fácil empezar en los márgenes de la industria y aprender sin quemarte en pantalla”.