Más allá de la vida, lo nuevo de Clint Eastwood

Ya lo han dicho varios críticos: no es el mejor filme de Eastwood. Yo diría que es una de sus películas más flojas. Pero también es cierto que algún día tenía que fallar.
Más allá de la vida, lo nuevo de Clint Eastwood

George Lodegan (Matt Damon), un obrero de San Francisco, tiene el extraño don de comunicarse con los muertos. Pero lejos de considerarlo una ventaja, se siente un monstruo, un fenómeno al que la gente solo busca para contactar a sus familiares fallecidos. Marie, una periodista francesa, ha tenido una experiencia similar. Tras estar a punto de morir arrasada por un tsunami, se da cuenta de que es cierto que hay vida después de la vida. Marcus, un escolar londinense de 9 años, sabe de la muerte al ser testigo de la de su propio hermano.

Tres universos unidos por el mismo enigma: el del más allá. Ese es el argumento de la más reciente película de Clint Eastwood, una estrella situada más allá del bien y del mal en el panorama cinematográfico estadounidense, y que con esta cinta confiesa de alguna manera, a sus 80 años, su temor a la muerte.

Eastwood ha abandonado por un momento sus características tragedias, las de los hombres derrotados que encuentran al final de sus días una oportunidad para redimirse, y se ha dejado cautivar por un drama romántico. Fiel a sí mismo, se ha tomado su tiempo para contarlo, tal vez demasiado. Porque la película parece que nunca arrancara, que se quedara patinando entre las dudas de George ante sus dotes de psíquico y las dudas de Marie ante su destino profesional. Porque la película llama mucho la atención con un escalofriante tsunami (una escena descomunal, impactante, espléndida, pero que al final no tiene ninguna trascendencia), y luego se va diluyendo como una inmensa ola que va perdiendo su fuerza en la arena de la playa.

Sólo un destello de emoción salta de pronto: el encuentro entre George y Marcus, ese instante en que el psíquico cree ver justificado su talento, y el chico encuentra por fin algo de consuelo. Ya lo han dicho varios críticos: no es el mejor filme de Eastwood. Yo diría que es una de sus películas más flojas. Pero también es cierto que algún día tenía que fallar.

Dirección: Clint Eastwood

Guion: Peter Morgan

Reparto: Matt Damon, Cecile de France, Jay Mohr, Frankie McLaren, George McLaren

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Secretariat

Sí, ya sé que es contada por Disney, y que, en consecuencia, uno no puede esperar sino candor, buena música y personajes de caricatura. Secretariat, el mejor caballo de carreras de la historia de Estados Unidos, merecía una mejor biografía, así como también la merecía su propio entrenador. Tal vez Oliver Stone nos habría contado la verdad sobre el asunto, con todo y las mañas de la hípica.

 El gran concierto

A esta comedia hay que perdonarle su inverosimilitud. Solo así podemos meternos en ella con tranquilidad y disfrutar relajadamente de sus ocurrencias, que parten de la pretensión de un antiguo director del Bolshoi, de suplantar a la orquesta titular para un concierto en París. Por supuesto, lo mejor sucede al final, cuando transcurre el gran concierto. Para quienes se lo pregunten, se trata del Concierto para violín en re mayor Op. 35, de Tchaikovski.