Ryan Seacrest, ídolo americano

Ser conductor de American Idol lo catapultó a la fama. ¡Y vaya que la ha aprovechado! Es un exitoso productor y una de las cien celebridades más poderosas de Hollywood.
Ryan Seacrest, ídolo americano

La apariencia perfecta, premeditadamente informal, o deliberadamente elegante, es la marca registrada de Ryan Seacrest. Así lo ha visto el público desde hace ocho años, cuando este presentador comenzó a meterse en los hogares de los estadounidenses y logró que se enamoraran de su estilo en el programa más visto de la televisión gringa: American Idol.

Seacrest es como el ángel de la guarda de los cantantes que pretenden alcanzar la fama. Consuela a los descalificados y estimula a los elegidos. Y su credibilidad va sumando fanáticos. A sus 36 años ha alcanzado la posición de “niño dorado” de Hollywood, gracias a su talento frente a las cámaras y a que convierte en oro todos los proyectos que toca en radio y en televisión.

Esto lo ha logrado con inteligencia y con mucho trabajo. Seacrest fue hasta la adolescencia un niño regordete, con frenillos y gafas, víctima de las bromas de sus compañeros que lo hacían quedarse en casa oyendo radio. Por eso supo desde niño que su voz lo sacaría de la marginalidad.

Aquel hobby obligado se volvió una pasión. Grababa sus propios programas en casetes, y se los daba a sus papás para que los oyeran en el carro. Su madre se dio cuenta de que había algo más detrás del juego casero cuando sus amigos llamaban a la casa solo para oír la voz de Ryan en la máquina contestadora.

A los 14 años pasó a ser la voz de la emisora de la Dunwoody High School, en un suburbio de Atlanta (Georgia), donde Seacrest creció. Y como el joven con voz de profesional tenía ambiciones, cambió su apariencia, perdió peso y empezó a ascender en la radio.

Se mantuvo frente al micrófono en Atlanta hasta los 20 años, cuando dejó sus estudios de periodismo en la Universidad de Georgia y se fue a California. Allí logró que su programa Ryan Seacrest para el regreso a casa fuera el número uno de la radio. Este fue también un trampolín para llegar a la televisión, donde condujo el programa infantil Gladiators 2000, además de otros espacios que le dieron reconocimiento para ser invitado a presentar especiales.

Pero su verdadera fama llegó en 2002, cuando se estrenó American Idol. Los 26 de millones de televidentes hicieron que Seacrest también fuera una nueva sensación. Hoy, después de diez temporadas, su popularidad compite con la de los jueces. El público simplemente lo adora.

Ryan lo sabe y gracias a esa confianza ha aprendido a abrirse paso. Además de alternar el reality musical con las noticias de farándula de E! News, ofició como el reemplazo temporal de Larry King, transmite el especial de año nuevo con la leyenda de la televisión estadounidense Dick Clark, y es el presentador oficial de los premios Emmy. Todo esto sin dejar la radio, donde tiene programa diario que se transmite en 150 estaciones del país y realiza el famoso espacio American Top 40, que antes fue de Casey Kasem.

También aprendió que el negocio es producir. Al frente de su propia empresa, creó programas como Keeping up with the Kardashians, Denise Richards: It’s complicated, Jamie Oliver’s Food Revolution, y los especiales de la alfombra roja del canal E!. Y este año producirá un concurso de danza.

Por supuesto, es millonario y aparece en el puesto 44 de las celebridades más poderosas de la revista Forbes, con ingresos de 51 millones de dólares al año. Además, es socio de ocho restaurantes en Los Ángeles y de una línea de ropa.

Ryan Seacrest, el hombre perfecto de la televisión, solo ha afrontado dos controversias: su estatura, pues mientras él dice que mide 1.75, sus detractores no le dan más de 1.68; y su sexualidad, pues tiene fama de gay a pesar de haber salido con la actriz Teri Hatcher y de haberse ennoviado hace poco con Julianne Hough, una joven de 22 años que participó en Dancing with the Stars.

Seacrest cree que su afición por comprar ropa no lo hace gay, y el público tampoco le ha dado mucha trascendencia a su vida personal. Eso sí, reconoce que es un hombre muy ambicioso. Simon Cowell, el ex juez de American Idol, lo describió como un perrito rescatado de una laguna: “Agradecido y siempre feliz. Si tuviera cola, la movería todo el tiempo”.

   Más chismes de farándula   Bruja buena. Después de ser bailarina en Black Swan, la actriz Mila Kunis sería una bruja en La bruja malvada del Oeste, junto a James Franco. El filme contará la historia previa al Mago de Oz. El director será Sam Raimi.

  Sexo a largo plazo. Aunque la crítica destrozó Sex and the City 2, su protagonista Sarah Jessica Parker dijo que está pensando en una tercera parte. Negó que sea con personajes jóvenes y aclaró, de paso, que el proyecto sería para dentro de cinco años.

MGM reencauchado. Después de la bancarrota e inyección de dinero, el estudio MGM tiene planeado volver a hacer filmes exitosos de los 80 como Robocop y Poltergeist, que competirían con la fiebre de cuentos de hadas en 3D que se estrenarán en el 2012.

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