Mauricio Gómez, periodista de tiempo completo

Después del exilio y de estar dedicado a su otra pasión, el arte, se reencontró con el oficio que le dio reconocimiento en el Noticiero 24 horas. Sus crónicas en CM& reivindican la investigación en televisión.
Mauricio Gómez, periodista de tiempo completo

A Mauricio Gómez no le gusta mucho dar entrevistas. Él prefiere estar del otro lado, investigando, buscando la verdad donde otros no llegan o no quieren mirar. Tampoco le gusta posar para las fotos, preferiría una foto de perfil y de lejos para quedar anónimo, al menos visualmente, como lo hace en sus crónicas de televisión, donde su imagen apenas se cuela.

Con su andar tranquilo, vestido de pantalón y camisa de algodón, y unos zapatos negros de suela de goma, parece haberle declarado con mucha comodidad su independencia a la corbata. Esta prenda, que lo acompañó durante más de 20 años mientras dirigía el desaparecido Noticiero 24 horas, quedó archivada. Así lo afirma.

Lo que sí permanece igual desde los años 80, cuando el país lo conoció como reportero y presentador del noticiero, es su hablar pausado y su tono de voz grave, casi ceremonial, que identificaba el comienzo del informativo, todos los días a las siete de la noche por el Canal Uno: “Este es el Noticiero 24 horas”.

Con ese estilo regresó al oficio hace tres años, después de recibir una propuesta muy seductora: realizar el documental Colombia vive, para la celebración de los 25 años de la revista Semana. “Me la pusieron en bandeja de plata pues era sobre la historia de los años en que fui director del noticiero”, dice. Así volvió al oficio que había dejado congelado durante su exilio por amenazas de muerte, y por dedicarse de lleno al arte.

Esa fue la prueba de que la vena periodística seguía viva. Al culminar el documental, Yamid Amat lo convenció de hacer un espacio investigativo y de denuncia que poco existe en la dinámica vertiginosa de los noticieros colombianos. Así surgieron las Crónicas de Mauricio Gómez en el noticiero CM&.

Han pasado más de dos años desde que comenzó esta aventura, que también le ha dado un privilegio perdido en la televisión: más tiempo para investigar, producir y emitir sus crónicas. “Allí trato de mostrar los problemas de las regiones con un poco más de tiempo que el de las noticias de un noticiero. Con la denuncia siempre se corre un riesgo, pero uno trata de no tener miedo porque no se podrían hacer las cosas”.

Su trabajo se ha concentrado en realizar informes que le toman casi un mes entre el trabajo de campo, la investigación, la escritura y la edición, y que se emiten en cuatro o cinco entregas de cuatro minutos. “Las crónicas solo se pueden hacer bien así”, afirma. Una aclaración válida pues en los últimos años una noticia que dure más de un minuto es considerada muy larga.

Con esta mirada, Mauricio ha recorrido gran parte del país esquivando la chiva y el escándalo, que son el plato fuerte de los noticieros. Quibdó, Leticia, La Guajira, Cesar y Córdoba son algunas de las regiones que ha visitado para mostrar cómo la corrupción carcome pueblos y ciudades.

Situaciones que quizás no son muy diferentes a las que sucedían en sus épocas de reportero pero que ahora se tratan diferente. “Antes los noticieros tenían menos temas pero eran más profundos. Ahora las noticias, sean graves o menos graves, tienen la misma duración y eso no permite llegar al fondo de las cosas. Además, se les pegó al final la sección de entretenimiento que es muy larga. Podrían hacerse programas independientes de esos temas, farándula y noticias deben ir separadas”.

Este nuevo esquema de los noticieros, además de los avances tecnológicos, son de alguna manera desafíos para Mauricio. De su bolsillo saca un celular de baja gama. Confiesa que no ha necesitado el Blackberry o el iPad, y evidencia que es usuario pero no dependiente de la revolución tecnológica.

Lo suyo es más mística por el oficio y por eso toma distancia. “Internet es una enorme competencia y hace ver a los noticieros como paquidermos. La información allí no siempre es cierta o verificable, ése es el verdadero periodismo ligero y nos estamos conformando con el primer chisme. Creo que internet adquirió una posición de disculpa: no busco algo, no leo un libro porque si lo necesito lo encuentro allí”.

Pero no por esto siente nostalgia, es simplemente una posición crítica frente a una televisión a la que califica como un desierto. “Estamos presos por un régimen de telenovelas fuera de la cual no hay salvación. No hay posibilidad de que un canal acepte un programa diferente. La buena televisión paga un impuesto y es emitirse a la hora en que todo mundo está dormido”.

Por eso sus crónicas lo convierten en un periodista privilegiado y su atención seguirá en denunciar el mal uso de los recursos. El medio ambiente es también un tema pendiente y su pasión por encontrar la verdad ya le robó un espacio para su otro oficio, el artístico. “Pensé que podía trabajar en las mañanas en CM& y en la tardes en el arte, pero estos son trabajos de tiempo completo”. Por ahora, Mauricio Gómez seguirá siendo periodista.

Temas relacionados