Boda realmente mediática

Alrededor de 2.000 millones de personas fueron testigos de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton celebrado en la Abadía de Westminster de Londres. 180 países estuvieron conectados.
Boda realmente mediática

Así fue la ceremonia

Acompañados por sus familiares, incluida la reina Isabel II, y aclamados por una muchedumbre entusiasta de cientos de miles de personas, Guillermo y Kate, no sólo mantuvieron la costumbre inaugurada por los padres del novio, Carlos y Diana, en 1981, sino que ofrecieron al público otro beso mientras se llevaba a cabo el desfile aéreo.

Tras la ceremonia religiosa en Westminster, Guillermo y Kate se habían dirigido en carroza dorada descubierta, tirada por cuatro caballos grises, al palacio de Buckingham. Contrariamente a lo temido, la lluvia no empañó el recorrido del cortejo nupcial.

Sonrientes y relajados, los recién casados fueron aclamados sin cesar durante todo el trayecto por una muchedumbre entusiasta.   La carroza que llevó a Kate y William fue la misma que utilizaron en 1981 al casarse los padres de éste, Carlos y Diana. Estaban seguidos por un cortejo de otras cuatro carrozas que transportaba a Isabel II y a la familia real, escoltado por 160 caballeros.

La misa en Westminster había durado poco más de una hora, al ritmo de un coro de jóvenes y del sonido de las siete trompetas que resonaron en la misma nave donde fue coronado Guillermo el Conquistador en 1066.

Apenas minutos después de la espectacular entrada de la novia en el templo, con un sofisticado vestido diseñado por la casa Alexander McQueen, los novios se dieron el "Sí, quiero", tras lo cual fueron declarados "marido y mujer".

Guillermo, ataviado en su uniforme rojinegro de coronel de la Guardia Irlandesa del ejército británico, decidió que él no llevaría anillo, pero deslizó una alianza de oro en el dedo de Kate.

Kate Middleton vestía un hermoso vestido blanco marfil, con cola de casi tres metros, velo y una tiara prestada por la reina Isabel II, abuela del novio.  El novio pareció decir "estás muy guapa" a su llegada al altar enfundada en el sofisticado modelo diseñado por Sarah Burton, quien sucedió al 'enfant terrible' de la moda británica tras su suicidio.

Al margen de la novia, la última en entrar en la Abadía fue la Reina, anunciada con sonidos de trompetas junto al príncipe de Edimburgo.   Antes de la ceremonia, la soberana nombró a Guillermo, de 28 años, duque de Cambridge, por lo que su esposa plebeya, de 29, se convirtió al casarse en duquesa de esta misma ciudad universitaria cercana a Londres.

Entre los invitados que llenaban la Abadía había celebridades del deporte, como David Beckham, acompañado de su embarazada esposa Victoria, el músico Elton John, así como dirigentes políticos y amigos de la pareja.

Hasta un tercio de la población mundial siguió en directo este enlace por televisión, al que asistieron en vivo unos 1.900 invitados.   Isabel II, de 85 años, con vestido amarillo y sombrero a juego, ve en esta boda una oportunidad de dar aires más modernos a la monarquía, tres décadas después de la de Carlos y Diana, cuya boda fue seguida entonces or 750 millones de personas. Esa unión dejó paso a un tortuoso matrimonio que terminó en divorcio un año antes de la muerte de la "princesa del pueblo" en un accidente en París en 1997.

La reina Sofía de España, los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, y los príncipes de Holanda, Guillermo y Máxima, ocuparon lugares de honor en la ceremonia, cerca de los padres de Kate Middleton, Michael y Carole, ex empleados de British Airways reconvertidos en millonarios empresarios.

Unos 650 privilegiados disfrutaban de un almuerzo ofrecido por la reina, antes de la cena de gala organizada por la noche para los 300 familiares y amigos más cercanos, tras lo cual Buckingham se transformará en discoteca.

La felicitación a los recién casados llegó incluso del espacio: los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) enviaron este viernes sus "mejores deseos" a Guillermo y Kate Middleton.