La cruz de Jesús, una condena actoral

Protagonizaron a uno de los personajes más representativos de la historia y ahora se enfrentan a la realidad; interpretar al hijo de Dios fue la crucifixión de su carrera.
La cruz de Jesús, una condena actoral

Para triunfar en Hollywood hay que encontrar un personaje que el público no pueda olvidar. Eso es lo que muchos creen y en lo que se confían a la hora de presentar una audición o de aceptar un papel. Presidentes, héroes de guerra, madres sacrificadas e incluso asesinos en serie entran en la lista, pero hay uno que simplemente se roba el show: Jesucristo.

Alrededor de 300 películas en más de 10 idiomas han llevado la vida de este personaje a la pantalla grande. Jesús de Nazareth, Rey de reyes, El mártir del Calvario, La más grande historia jamás contada, Jesucristo Superestrella, La última tentación de Cristo y La pasión de Cristo son algunas de las más recordadas por el público. ¿Pero qué pasa cuando quien interpreta a Cristo no puede enterrar ese papel y resucitar en otro que muestre su versatilidad actoral?

Se necesita que ocurra un milagro. Puede parecer exagerado pero para Jim Caviezel, protagonista de La pasión de Cristo, sólo una intervención divina podría salvar su carrera. Algo irónico si se tiene en cuenta que en la fecha del lanzamiento no tuvo problema en asegurar que había nacido para interpretar al hijo de Dios. “No creo que haya sido una coincidencia que a los 33 años me pidieran interpretar a Jesús, además mis iniciales son J. C.”.

Soberbia o exceso de fe. Como haya sido, está aprendiendo la lección. Conocido hace unos años por películas como El conde de Montecristo, Ojos de ángel y La delgada línea roja, este actor estadounidense era visto como una estrella ascendente en Hollywood. Si a esto se le suma que es un hombre bastante atractivo y que tabloides como The Sun y The Star lo llamaron “el nuevo Tom Cruise”, resulta más impactante que su nombre ya no figure en los créditos de ninguna producción exitosa.

Dos años después de haber sido dirigido por Mel Gibson, audicionó para el papel de Clark Kent en la película Superman regresa, pero el director Bryan Singer se rehusó a contratarlo porque insistía en que Caviezel era “demasiado famoso” por haber estado en La pasión de Cristo. Y aunque pareciera algo bueno en el momento, no demoró mucho en darse cuenta de que la cruz que cargó durante la película todavía la llevaba a cuestas.

Algo parecido le sucedió a Robert Powell, quien personificó a Jesús en la película de 1977 Jesús de Nazareth, dirigida por Franco Zeffirelli. Al igual que James Caviezel, tenía 33 años cuando la filmó. Por un momento pensó que aquel personaje sería el trampolín de su carrera, pero su nombre se convirtió apenas en punto de referencia de Semana Santa. Aunque trabajó en dos películas más, Arlequín (1980) e Imperativo (1982), la gente lo recuerda como el Jesús de las películas de los tiempos de Pascua.

Ese tipo de recordación es a la vez sinónimo de olvido y soledad. La pasión de Cristo es una de las películas más taquilleras de los últimos 10 años. Ha recogido 370 millones de dólares en todo el mundo y ha sido vista por 30 millones de espectadores. La crudeza de las escenas de la crucifixión hirió la sensibilidad de algunos grupos, entre ellos la Liga Antidifamación en Estados Unidos, que la consideró antisemita. Aun así contó con el respaldo de la Iglesia católica. El papa Juan Pablo II la tildó de acertada y verídica. La actuación de Jim Caviezel fue aplaudida por la crítica, que reconoció su habilidad para mostrar el lado más humano del personaje.

Caviezel la vivió tan de cerca que durante la filmación sufrió varios incidentes que apoyaban su teoría de haber nacido para interpretar a Jesucristo. Cuando se estaba preparando para la escena donde cargaba la cruz hacia el Gólgota, una cruz de 150 libras le cayó encima y le dislocó el hombro derecho. Durante las escenas de los azotes, recibió dos latigazos que le dejaron una cicatriz de 10 centímetros. En las secuencias de la crucifixión, sufrió de hipotermia y vómito, y un rayo casi lo parte en dos. “Si yo no hubiese padecido ese sufrimiento, no habría podido lograr la actuación que la gente pudo ver en la pantalla. Esta experiencia me arrojó a los brazos de Dios”.

Pero lo que fue en su momento una actuación impecable y memorable es la causa de su retiro involuntario del cine. Déjà vu (2006), protagonizada por Denzel Washington y Paula Patton, fue como un paño de agua tibia para el actor, que pasó de ser la estrella del momento a tener un papel secundario que muy pocos tienen de referente. Desde entonces su nombre no suena para nada.

La excepción a la regla es Willem Dafoe, a quien poco le afectó haber protagonizado La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, en 1986. Quizás porque fue un filme bastante controvertido, prohibido incluso en muchos países, entre ellos Colombia, y en consecuencia tampoco fue muy popular; o quizás porque Dafoe ya era un actor consagrado, con un Oscar a su favor por su papel secundario en Platoon. El resto de los que han protagonizado la versión oficial de Cristo han quedado condenado por ella.

Lo peor es que Caviezel habría podido evitarlo. Él mismo comentó en una rueda de prensa años atrás, que el propio Mel Gibson le advirtió de las consecuencias negativas para su carrera si aceptaba el papel. “Tú nunca volverás a trabajar en Hollywood”. A lo que él respondió: “Todos tenemos que abrazar nuestras cruces”.

Pero si hubiera sabido que la suya iba a ser tan pesada, tal vez lo habría pensado dos veces. De pronto, con una ayudita divina, pueda resucitar de la lista de los Cristos mártires que imploran una segunda oportunidad sobre la tierra.

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