El amor según Woody Allen

Parejas en crisis, sexo, infidelidad y muerte en Amores que matan, la nueva comedia del Teatro Nacional La Castellana, escrita por el famoso director de cine neoyorquino. Cualquier parecido con el amorío de Allen con su hijastra es más que una coincidencia.
El amor según Woody Allen

Felicia es una sicoanalista rica de Nueva York que un día llama a su mejor amiga, Carol, para contarle que su matrimonio se acabó. Su esposo, Sam, la dejó, y ella ya sabe quién es la otra mujer. Con esta crisis y unos tragos de vodka en la sala de un apartamento del exclusivo sector de Central Park West, comienza Amores que matan, una historia cargada de drama absurdo, infidelidad y el humor característico de un autor suficientemente conocido: Woody Allen.

El nivel de discusión sube con los tragos y la conversación empieza a ser una acusación de Felicia (Marcela Carvajal) contra Carol (Ana María Kamper), quien, descubierta, termina confesando su relación con Sam desde hace dos años.

CAROL: Sam no soportaba seguir contigo. Me lo contó mientras almorzábamos, fue él quien dio el primer paso. Se le hacía agua la boca al mirarme… Durante el almuerzo me clavó la vista y con lágrimas en los ojos me dijo: “No soy un hombre feliz”.

FELICIA: ¿Lágrimas en los ojos de Sam? Seguro le apretaba el suspensorio.

Allen escribió esta obra de teatro en 1995, tres años después de su separación de Mia Farrow, tras el escándalo que produjo su relación con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de la actriz que lo convertía de alguna manera en su padre. Aunque es más conocido por sus películas, este director judío ha escrito, actuado y dirigido piezas desde 1960, casi todas centradas en un tema recurrente en su carrera: las crisis de pareja.

En Amores que matan no hay ninguna alusión directa a ese amorío casi incestuoso, pero el público y los críticos han encontrado similitudes de su vida con el texto. Por ejemplo, el personaje de Julieta (Carolina Acevedo), una paciente de Felicia con miedo hacia los hombres, que le da un giro a la historia, es una joven de 21 años, los mismos que tenía Soon-Yi cuando se supo de su relación con Allen. Otra coincidencia es el nombre original de la obra: Central Park West, el mismo de la famosa avenida neoyorquina donde Farrow vive con sus hijos y que sería una especie de ácido homenaje a su exmujer.

El equilibrio masculino lo ponen Sam (Jairo Camargo), el esposo de Felicia y típico infiel cínico; y Howard (Fernando Arévalo), esposo de Carol y un hombre maníaco depresivo, cuya personalidad es lo más parecido a los papeles que ha hecho Woody Allen en sus filmes.

HOWARD: Así que tuviste una relación con mi mujer por más de dos años…

SAM: Sí y lo primero que voy a hacer es pedirte disculpas. ¡Discúlpame!

Estas situaciones evidencian el estilo de Allen, tanto en la pantalla como en las tablas: abordar la realidad con humor negro. En esta obra acude a cinco personajes para tocar sus temas favoritos: las relaciones, el amor, la traición, la muerte y el sexo, y eso incluye al bueno, al malo, al reprimido y al frustrado. Todo con una fuerte carga de neurosis que a nadie hace feliz, y un secreto guardado que inevitablemente queda en evidencia.

“La comedia plantea que es casi imposible vivir sin mentir. Vivimos alrededor de mentiras con las que queremos llegar a la verdad”, dice Mario Morgan, director de la obra, que se estrena esta semana en el Teatro Nacional La Castellana. Por eso revelarlas es parte importante de esta comedia con visos de tragedia, aunque no está exenta de reflexiones sobre las relaciones.

“Habla de infidelidad, de la repercusión en el alma de una pareja, de cómo nos enredamos la vida con algo que puede ser obvio y por qué nos relacionamos de esa manera con los demás”, afirma Jairo Camargo, que regresa después de un papel fuerte en la obra El deber de Fenster.

Anticipamos que no habrá final feliz. Como en la vida real, siempre habrá un neurótico que encuentre ayuda en el siquiatra, un lascivo que busque víctimas para seducir y, a la larga, un deseo común de todos de sobrevivir a las relaciones. De ahí que Woody Allen tenga su propia teoría: “La única manera que se puede sobrevivir en el mundo es si uno miente y se miente. Si no, la vida se vuelve insoportable”.

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