Lecciones de cine, por Woody Allen

Dejar improvisar a los actores y escribir de manera compulsiva son algunos de los consejos que impartió el director estadounidense Woody Allen a estudiantes italianos.
Lecciones de cine, por Woody Allen

La lección, organizada por el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, donde se formaron directores de la talla de Bernardo Bertolucci, permitió a los estudiantes foguearse con el original cineasta neoyorquino.

Interrogado sobre la receta para hacer un buen filme, Woody Allen respondió sin titubear: "Para hacer un buen filme sirve contratar buenas actrices y actores y dejarlos libres de actuar, inclusive de improvisar", dijo.

Allen, quien comienza en julio a rodar su nuevo filme, una suerte de canto a la Ciudad Eterna que se inspira en los cuentos de El Decameron de Giovanni Bocaccio escritos en el siglo XIV y que marcaron el nacimiento de la narrativa italiana, confesó que la clave de sus películas está en la historia que cuentan.

"Cada uno nace con un talento. Yo tengo la capacidad de contar historias, nunca me ha faltado eso. Es más, mi problema es que temo morir antes de haber podido contarlas todas", aseguró.

"Me gustan los personajes a la Tenesse Williams, creíbles, claro, pero con algo un poco exagerado. Porque son los personajes los que cargan el peso del filme, cuentan más que una construcción perfecta", comentó.

"El momento difícil es cuando esperas que te llegue una idea, piensas, y piensas, pero el momento fundamental es cuando hay que desarrollarla", confesó, invitando a los futuros cineastas a "escribir y escribir, mucho, aún si te parecen asquerosidades", subrayó.

"Vayan al cine, olviden las críticas y las enseñanzas, saquen adelante las propias ideas. Después de algunos años las cosas llegan solas y sabrán si tienen talento o no", agregó.

En la nueva película, en la que participan los actores italianos Roberto Benigni, Riccardo Scamarcio, Massimo Ghini, Rocco Papaleo, Isabella Ferrari y Vinicio Marchioni, Allen promete demostrar su afecto por Roma, tal como lo hizo con Nueva York ("Manhattan"), Londres ("Match point)" y Barcelona ("Vicky Cristina")

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