Kevin Johansen, el des-generado de la música

Después de visitar más de 10 países de Latinoamérica, Kevin Johansen por fin llega a Colombia. En el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo el cantautor demostrará que el humor es clave para hacer buena música.
Kevin Johansen, el des-generado de la música

Cuando se escucha una canción de Kevin Johansen suelen pasar dos cosas. La primera, reírse con la letra y descubrir un mensaje entre líneas; la segunda, pensar que se trata de una broma de mal gusto.

Puede parecer un poco exagerado, pero ambas opciones hacen parte de la lista de intenciones que este argentino de origen estadounidense tiene a la hora de componer. ¿La razón? Para él la música debe hacerse pensando en un público que no quiere que le mientan. En sus presentaciones no hay lugar para el artista unidimensional, que sea fiel y exclusivo de un estilo, de un género. “Soy un des-generado, no creo en el tipo hiperalegre, ni en aquel tipo dark que canta que la vida es una mierda”. Y lo dice con conocimiento de causa.

Cuando decidió que lo suyo era la música, cayó en el estereotipo del cantante romántico. Al lado de su primera banda, Instrucción Cívica, con la que lanzó el álbum Obediencia de vida, Johansen entendió que tenía el talento, pero que, en últimas, no le aportaba nada a la escena musical latinoamericana. Aunque fue disco de oro en Perú, las críticas en Argentina y Paraguay no se hicieron esperar. Entonces decidió regresar a Estados Unidos y reencontrarse con sus raíces.

En Nueva York todo cobró sentido. Allí conoció a Hilly Krystal, dueño del emblemático club de punk rock CBGB’s, quien lo invitó a tocar allí como parte de la banda. Al poco tiempo, formó su propio proyecto, llamado The Nada, con el que regresó a Argentina en 2002, donde sorprendió por su eclecticismo y sus canciones bilingües. En menos de un año, sus composiciones conquistaron al público y a la crítica. Así se convirtió en un referente del circuito alternativo de Buenos Aires.

Ahora llega a Bogotá el 6 de julio como parte de la gira “Vivo en Buenos Aires”, que terminará en Venezuela después de haber estado en Argentina, Brasil, Chile, Perú y Ecuador.

Diez años y seis álbumes confirman que su decisión de haber escogido el humor como excusa para contar y cantar buenas historias fue la acertada. “Bajo el velo del humor podés decir las cosas más densas. Si alguien piensa que el disco es superficial, es porque el superficial es él”, afirmó en el lanzamiento del disco que lleva el mismo nombre de la gira.

Para quienes conocen su verdadera intención musical, su contraste de rumba y cumbia con hip hop y balada resulta alucinante. Canciones como Guacamole, un homenaje a la cultura latina, va de la mano con Resistiré, un análisis a las inseguridades masculinas. Su música es para todos los gustos y corresponde a una cotidianidad que, vista con humor, cada día tiene más seguidores.

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